El gobierno de Estados Unidos dio un giro inesperado a su política de vacunación pediátrica al modificar el calendario federal y dejar de recomendar de forma universal seis inmunizaciones, entre ellas la de influenza, hepatitis A y B, y meningococo. El anuncio fue hecho por el Departamento de Salud dirigido por Robert F. Kennedy Jr., reconocido por sus posturas críticas hacia las vacunas.
Esta nueva política indica que las mencionadas vacunas serán aplicadas únicamente en niños con alto riesgo o por indicación médica, en lugar de ser administradas de manera general a toda la población infantil. La medida sigue la línea de cambios anteriores en torno a la vacuna contra COVID-19 y reduce el número de vacunas recomendadas por los CDC de 17 a 11.
El presidente Donald Trump respaldó la reforma y elogió a las “MAHA Moms”, un grupo de influencers antivacunas que apoyan la agenda de Kennedy, asegurando que estas madres “han estado rezando por estas reformas de sentido común durante muchos años”.
La decisión fue precedida por una orden del propio Trump de comparar el calendario de vacunas estadounidense con el de otros países, particularmente Dinamarca. Las nuevas recomendaciones buscan asemejarse a ese modelo, lo que ha generado preocupación entre la comunidad médica.
“Estamos alineando el calendario con el consenso internacional, fortaleciendo la transparencia y el consentimiento informado”, declaró Kennedy. Sin embargo, la comunidad científica se ha pronunciado en contra.
Sean O’Leary, presidente del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría, advirtió que este cambio representa un riesgo serio:
“El calendario de vacunación infantil es una de las herramientas más investigadas que tenemos para proteger a los niños de enfermedades graves, a veces mortales.”
Aunque cada estado tiene autonomía para definir su esquema obligatorio de vacunación, las recomendaciones de los CDC suelen ser determinantes en la creación de políticas estatales. Funcionarios federales aseguraron que el acceso a las vacunas y la cobertura de los seguros se mantendrán sin cambios.
El doctor Mehmet Oz, administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, declaró que:
“Todas las vacunas recomendadas seguirán cubiertas sin costos compartidos. Este nuevo enfoque fortalece a padres y médicos para tomar decisiones individualizadas sin dejar de proteger contra enfermedades graves.”
No obstante, diversos expertos advierten que la nueva postura del gobierno solo aumentará la desinformación y la desconfianza en torno a las vacunas.
“Ya no se puede confiar en nuestro gobierno federal para ofrecer recomendaciones basadas en evidencia científica”, sentenció O’Leary.
El cambio marca un punto de inflexión en la política sanitaria de Estados Unidos, abriendo un debate profundo sobre la influencia de la política y la desinformación en decisiones que afectan la salud pública infantil.
President Trump directed us to examine how other developed nations protect their children and to take action if they are doing better. After an exhaustive review of the evidence, we are aligning the U.S. childhood vaccine schedule with international consensus while strengthening… https://t.co/CzRN5z8oLf
— Secretary Kennedy (@SecKennedy) January 6, 2026



