Padua, Italia.— A más de un año del brutal asesinato de Michael Boscheto, un joven de 32 años, la investigación ha dado un giro crucial gracias al hallazgo realizado por su propio padre, quien logró acceder al teléfono celular de su hijo. Dentro del dispositivo encontró una video-selfie del presunto asesino, identificando así a Giacomo Friso, apodado “El Furia”, como el principal sospechoso del crimen.
El homicidio ocurrió el 27 de abril de 2024, cuando Friso, un vecino de la víctima, llegó a su domicilio en la madrugada tras protagonizar un episodio violento. Según testimonios, el agresor golpeaba la pared y la puerta con los puños, y posteriormente regresó armado con un cuchillo de cocina. Encontró a Michael en el jardín y lo apuñaló cuatro veces en el torso y el rostro, provocándole la muerte. Fue la novia de la víctima quien encontró el cuerpo al acudir a su casa, ya que habían planeado pasar juntos el fin de semana.
Durante meses, la investigación permaneció estancada. La falta de pruebas directas impidió identificar con certeza al responsable, a pesar de que un agente de policía reportó haber visto a un sujeto saltando una valla cerca del lugar del crimen.
Fue hasta este 2025 que, tras 14 meses de esfuerzos por acceder al iPhone bloqueado de su hijo, el padre de Michael logró entrar al dispositivo y revisó su contenido. En él encontró una grabación de 20 segundos tomada por Friso tras cometer el asesinato, una evidencia que podría ser clave para reabrir el caso.
“Esa imagen ahora habla por él. La verdad está ahí”, declaró el padre de Michael a medios locales, conmovido por la posibilidad de que se haga justicia.
La Fiscalía italiana planea reabrir el proceso en septiembre próximo ante un tribunal penal, ahora con pruebas que podrían sostener una acusación por homicidio agravado. Friso, quien tiene antecedentes por delitos relacionados con violencia, drogas y desequilibrio emocional, había escapado de un centro de desintoxicación antes del crimen. También se le había visto portando cuchillos y actuando de forma errática, lo que representaba un riesgo evidente para la comunidad.
Este nuevo descubrimiento no solo representa un avance judicial, sino también un acto de justicia impulsado por la determinación de un padre que, en medio del dolor, nunca dejó de buscar la verdad sobre la muerte de su hijo.




