CIUDAD JUÁREZ, CHIH. — Bajo el lema de unidad y resistencia, la Marcha 8M Incluyente tomó las calles de esta frontera este domingo, consolidándose como un espacio de exigencia y memoria. El contingente, que reunió a cientos de personas, fue encabezado por quienes mantienen viva la llama de la justicia: las madres de mujeres asesinadas y desaparecidas en la región.
El Recorrido: De la historia a la memoria
La movilización inició en el emblemático Monumento a Benito Juárez, punto de reunión donde colectivos feministas, familias y sociedad civil se agruparon para pintar de morado el corazón de la ciudad. Con pancartas, pesquisas y consignas que retumbaban en las fachadas del centro, la marcha avanzó con un objetivo claro: no permitir que el olvido gane la batalla.
El trayecto concluyó en la Cruz de Clavos, ubicada frente al Puente Internacional Santa Fe. Este sitio, cargado de simbolismo por ser el memorial de las víctimas de feminicidio en Juárez, sirvió como escenario para el cierre de la jornada, donde se realizaron actos de memoria y se recordó que la frontera sigue teniendo deudas pendientes con sus mujeres.
“No estamos todas”
Al frente del contingente, las madres portaban las fotografías de sus hijas, recordándole a la ciudadanía y a las autoridades que detrás de cada cifra hay una historia truncada. Su presencia marcó el tono de una marcha “incluyente”, donde se dio espacio a diversas voces, pero siempre respetando la jerarquía del dolor y la lucha de las familias buscadoras.
Puntos clave de la jornada:
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Encabezado: Madres de víctimas de feminicidio y desaparición forzada abrieron paso a la movilización.
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Ruta: Del Monumento a Juárez hasta la Cruz de Clavos del Puente Santa Fe.
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Ambiente: Una jornada pacífica marcada por la solidaridad y el reclamo de políticas públicas efectivas de seguridad.
Un cierre simbólico
Al llegar al Puente Santa Fe, las manifestantes colocaron nuevas pesquisas y ofrendas en la Cruz de Clavos. Las oradoras enfatizaron que la ubicación del cierre no es casualidad; es un recordatorio en la puerta de entrada a México de que la violencia de género es una emergencia nacional que requiere atención inmediata.
Con esta marcha, Ciudad Juárez reafirma su papel histórico en el movimiento feminista, demostrando que, a pesar de los años, el clamor por justicia de las madres juarenses sigue siendo el motor de la lucha social en la frontera.







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