Redes.- El equipo Al-Farsi marcó un antes y un después en la historia del vuelo de cometas al elevar “The Hope”, el barrilete más grande certificado por Guinness World Records.
La estructura, fabricada a petición del equipo por Peter Lynn Kites en Nueva Zelanda, cuenta con más de 1.210 metros cuadrados extendidos en tierra y cerca de 1.128 metros cuadrados en vuelo. Para su elaboración se utilizaron 1.800 metros lineales de tela y aproximadamente 2,2 kilómetros de cuerda, logrando una estructura ligera pero resistente.
Durante el intento de récord, el equipo esperó condiciones climáticas óptimas. En un primer momento suspendieron el vuelo debido a la inestabilidad del viento, retomándolo al día siguiente cuando el clima favoreció la maniobra. Para desplegarlo fue necesario el esfuerzo conjunto del equipo y el uso de un tractor, dada la magnitud del artefacto.
Uno de los aspectos más llamativos de “The Hope” es el mensaje impreso en su vela: “Amamos nuestro planeta”, escrito en nueve idiomas, acompañado de un mapa mundial y símbolos que promueven la preservación del agua, la lucha contra el cambio climático y la seguridad alimentaria.
Abdulrahman Al-Farsi, líder del grupo, aseguró que el objetivo es invitar a la población mundial a proteger el medio ambiente “de cualquier forma posible”.
Tradición y evolución técnica
El equipo Al-Farsi es una organización sin fines de lucro con más de 25 años de experiencia promoviendo la cultura del vuelo de cometas y fomentando valores comunitarios. En sus encuentros participan personas de todas las edades, combinando tradición, deporte y convivencia.
Cabe recordar que el récord anterior, también avalado por Guinness World Records, fue establecido en 2005 por Peter Lynn Kites y el mismo equipo Al-Farsi, cuando volaron un cometa con la bandera de Kuwait que alcanzó 1.019 metros cuadrados extendidos.
La diferencia de casi 200 metros cuadrados respecto a “The Hope” refleja el avance técnico logrado trece años después.
El vuelo final se realizó sin necesidad de una cometa piloto ni líneas secundarias, confiando únicamente en el diseño estructural y la experiencia del equipo. Más que un récord, “The Hope” se convirtió en un símbolo de cooperación internacional y conciencia ecológica, demostrando hasta dónde puede llegar la creatividad humana cuando se trabaja en conjunto.


