La reconocida profesora de Filosofía, Esther Díaz, compartió a través de su cuenta en la red social X una emotiva experiencia que evidencia el impacto profundo y duradero que puede tener el acompañamiento académico en la vida de los estudiantes.
Según relató, una exalumna le envió una fotografía de su graduación universitaria, acompañada de un mensaje de agradecimiento en el que reconocía la influencia positiva de Díaz durante su formación académica. La joven le expresó que “parte de ese logro también corresponde a usted”, y destacó que, en momentos clave, la docente creyó en ella incluso más que ella misma.
“Qué gusto da recibir mensajes así. Ella es maravillosa”, escribió la profesora desde su cuenta @EstherPedroche.
Ante el comentario de otro usuario, Díaz respondió que mensajes de este tipo renuevan la fuerza y la motivación para seguir adelante, especialmente en una época en que la docencia enfrenta desafíos constantes.
“Una vuelve a recuperar fuerzas y ganas para seguir”, afirmó, destacando cómo el apoyo del alumnado puede convertirse en un impulso vital para quienes se dedican a la enseñanza.
Me ha mandado una exalumna su foto de graduada universitaria y me dice que parte de ese logro también es mío. Me agradece haber creído en ella, a veces incluso más que ella misma, me dice. Qué gusto da recibir mensajes así. Ella es maravillosa.
— Esther Díaz Pedroche (@EstherPedroche) February 4, 2026
La publicación pronto generó miles de interacciones, comentarios y reacciones de internautas que compartieron sus propias experiencias con profesores que marcaron su vida.
Mensajes como:
“Qué bonito, Esther. Me alegro mucho por ti y por ella”,
“Yo ya tengo 60 años y cada año me reúno con la profe que me cambió la vida”,
“Los profesores dejan huella y se transforman en inmortales en la memoria de sus alumnos”,
“Es una pena que hoy no haya tantos profesores que amen su trabajo como tú”,
llenaron el hilo, visibilizando la importancia del reconocimiento hacia los educadores.
Este episodio resalta cómo, en el mundo de la enseñanza, cada palabra, gesto y acto de fe en los estudiantes puede dejar una marca imborrable, transformándose en cimiento para futuros logros. Para muchos docentes, el agradecimiento no solo es gratificante, sino también una fuente de energía emocional frente a las adversidades del aula.


