Hallazgo difundido en redes reabre debate sobre saqueo arqueológico en Oaxaca
La difusión en redes sociales de una tumba prehispánica en San Pedro Jaltepetongo, Oaxaca, volvió a encender las alertas sobre el tráfico y saqueo de piezas arqueológicas en México.
De acuerdo con un reportaje del Financial Times, el hallazgo —que incluía artefactos de entre 500 y 700 años de antigüedad, como un colgante de oro asociado a Ehécatl y vasijas decoradas— se hizo público después de que el influencer conocido como Señor Blue compartiera un video en Facebook.
Para entonces, varios objetos ya habían sido retirados por habitantes de la comunidad. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que se trataba de bienes correspondientes al Posclásico Tardío (1300–1521 d.C.), con rasgos culturales mixtecos, y señaló que al menos 60 piezas fueron registradas conforme a los protocolos oficiales.
Según la versión difundida, el descubrimiento comenzó cuando una mujer encontró un pequeño orificio en el suelo mientras recolectaba plantas, lo que llevó al hallazgo de la cámara subterránea. La intervención comunitaria ocurrió antes de la llegada de especialistas.
Un segundo caso en San Pablo Huitzo, también en Oaxaca, involucró una tumba zapoteca fechada alrededor del año 600 d.C., destacada por un búho monumental tallado en roca y murales policromados. Sin embargo, cuando fue presentada oficialmente, la cámara funeraria se encontraba vacía, tras un aviso previo de posible saqueo.
Especialistas consultados en el reportaje advierten que el saqueo no solo implica la pérdida de objetos, sino también la destrucción del contexto arqueológico que permite comprender su significado histórico. La revista Expedition, vinculada al Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania, ha señalado que cada tumba saqueada representa información irrecuperable.
El INAH recordó que en los últimos años se han repatriado miles de bienes culturales y que el tráfico ilícito sigue siendo uno de los principales desafíos para la preservación del patrimonio. La UNESCO considera este fenómeno una de las mayores amenazas al legado cultural global y una fuente de financiamiento para redes criminales.
Los casos recientes evidencian la tensión entre comunidades locales, autoridades y el mercado ilegal, en un país con más de tres mil años de historia arqueológica cuya protección enfrenta limitaciones presupuestales y estructurales.


