Moscú amenaza con respuesta militar ante posible refuerzo armado en Groenlandia
El Gobierno de Vladimir Putin advirtió que adoptará medidas “militares y técnicas” si Groenlandia es militarizada en un escenario que considere contrario a los intereses de Rusia. Así lo expresó el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, durante una comparecencia ante la Duma Estatal este 11 de febrero.
El canciller señaló que, en caso de que se desarrollen capacidades militares en la isla que estén dirigidas contra Moscú, el Kremlin responderá con contramedidas apropiadas. No obstante, afirmó que la situación de Groenlandia es un asunto que deben resolver Estados Unidos, Dinamarca y el propio territorio autónomo, tomando en cuenta la voluntad de sus habitantes.
Las declaraciones se producen en medio del lanzamiento de la misión “Arctic Sentry” por parte de la OTAN, iniciativa que busca coordinar y reforzar la presencia militar aliada en el Ártico ante el creciente interés estratégico de potencias como Rusia y China en la región.
La tensión también se ha visto alimentada por las posturas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha reiterado que su país necesita Groenlandia por razones de seguridad nacional y no ha descartado medidas de presión para incrementar su influencia en el territorio, actualmente perteneciente al Reino de Dinamarca.
En respuesta, autoridades danesas y líderes europeos han subrayado que Washington ya mantiene presencia militar en la isla en virtud de acuerdos previos y que cualquier refuerzo debe enmarcarse en la cooperación dentro de la alianza atlántica. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, sostuvo recientemente que la seguridad en el Ártico es una responsabilidad compartida entre los miembros de la OTAN.
El escenario se complica además tras el vencimiento del tratado nuclear New START, firmado en 2010 entre Estados Unidos y Rusia, que establecía límites a los arsenales estratégicos de ambas potencias. Sin una extensión formal del acuerdo, ambas naciones quedan sin restricciones vinculantes por primera vez en décadas.
En este contexto, Moscú reiteró que actuará de manera “responsable y equilibrada”, pero dejó claro que observará con atención cualquier movimiento militar en el Ártico que considere una amenaza directa a su seguridad.


