Trump promete ataques terrestres en América Latina contra presuntos objetivos del narcotráfico sin presentar pruebas ni detallar países
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su gobierno planea lanzar ataques terrestres en América Latina y el Caribe contra supuestos objetivos vinculados al narcotráfico, sin presentar pruebas ni especificar en qué países se llevarían a cabo dichas operaciones.
Durante declaraciones a la prensa, el mandatario defendió los recientes bombardeos del Ejército estadounidense contra embarcaciones en el mar Caribe y el océano Pacífico, a las que calificó como “narcolanchas”. Según su versión, estas acciones habrían reducido el tráfico marítimo de drogas, lo que ahora justificaría extender la ofensiva a objetivos en tierra. No obstante, Trump no ofreció evidencia que confirme que las embarcaciones atacadas estuvieran relacionadas con actividades de narcotráfico.
El presidente aseguró que, desde el inicio de esta estrategia militar, el trasiego de drogas hacia Estados Unidos ha disminuido “considerablemente” y que el consumo interno habría caído alrededor de 33 por ciento. Sin embargo, no citó datos oficiales ni fuentes que respalden dichas cifras, las cuales tampoco han sido confirmadas por organismos como la DEA o el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Trump evitó precisar qué países podrían ser blanco de ataques terrestres, aunque previamente había señalado que las acciones podrían ocurrir “en cualquier lugar” de Centroamérica, Sudamérica, México o el Caribe. Tampoco aclaró qué tipo de objetivos serían atacados, bajo qué marco legal internacional se realizarían las operaciones ni si existiría coordinación con los gobiernos de la región.
Las declaraciones han generado preocupación en América Latina. Gobiernos como los de México y Colombia han rechazado de manera tajante cualquier posibilidad de intervención militar estadounidense en su territorio, al considerar que ello violaría su soberanía. En el caso mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que la cooperación en materia de seguridad debe darse mediante el diálogo y el respeto mutuo, sin aceptar la presencia de fuerzas militares extranjeras.
Especialistas advierten que, de concretarse, una ofensiva militar unilateral en países soberanos violaría el derecho internacional, ya que este tipo de acciones solo son legales con autorización del Estado afectado, una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU o en casos de legítima defensa ante un ataque armado. Además, alertan que una estrategia basada en bombardeos y ataques terrestres podría provocar crisis diplomáticas, daños a la población civil y una escalada regional sin resolver de fondo el problema del narcotráfico.
Hasta ahora, las declaraciones de Trump no han sido acompañadas de anuncios formales, documentos oficiales ni respaldo internacional, por lo que analistas consideran que podrían formar parte de una estrategia de presión política o de discurso interno más que de un plan militar inmediato.


