Ciudad de México.— Nicolás Buenfil, hijo de la reconocida actriz Érika Buenfil, compartió recientemente algunos de los momentos más difíciles de su infancia, marcados por el maltrato por parte de una niñera y el acoso escolar que sufrió durante sus años de formación. En una entrevista sincera, el joven expuso cómo estas experiencias influyeron en su desarrollo personal y emocional.
Durante su testimonio, Nicolás relató cómo, en su niñez, fue víctima de una cuidadora que lo trataba con dureza. “Me trataba como a un soldadito, me llegó a jalar de las orejas”, expresó. Añadió que, en aquel momento, no contaba con la madurez para reconocer el abuso: “Para mí eso era lo normal, nunca diferencié qué era lo bueno y qué era lo malo”. Fue hasta años más tarde que comprendió la naturaleza del trato que recibió.
En el ámbito escolar, también enfrentó experiencias dolorosas. Nicolás relató que fue blanco de burlas por parte de sus compañeros debido a su forma de ser y, en algunos casos, a la fama de su madre. “Me decían que era raro, que era diferente, o cosas así, del trabajo de mi mamá incluso”, recordó. Afortunadamente, aclaró que nunca llegó a sufrir agresiones físicas, pero sí ataques verbales constantes. “Gracias a Dios, nunca fueron golpes, pero sí eran ching*quedito”, dijo.

Sobre su manera de afrontar la situación, el joven confesó que eligió no defenderse de forma directa. En cambio, optó por trabajar en cambiar la percepción que los demás tenían de él: “En lugar de defenderme, traté de ganarme su respeto. A final de cuentas terminé lográndolo”.
Nicolás también compartió que, en su infancia, no le contó estos episodios a su madre, ya que no era completamente consciente de lo que estaba viviendo. Fue con el paso de los años, en su adolescencia y adultez, que pudo reflexionar y comprender mejor lo sucedido.
Nacido en 2005, Nicolás Buenfil López ha crecido bajo la atención mediática, derivada de la relación entre su madre y Ernesto Zedillo Jr., hijo del expresidente mexicano. A pesar de la exposición, ha preferido mantenerse alejado del foco público, construyendo una carrera profesional en el mundo del entretenimiento detrás de cámaras, con disciplina y discreción.
Su testimonio representa una voz valiente dentro del medio artístico y visibiliza los desafíos que enfrentan muchos niños y jóvenes, incluso aquellos que crecen bajo el ojo público.



