Las armas nucleares son el armamento más devastador que ha desarrollado la humanidad. Su enorme poder destructivo se debe a la liberación inmediata de energía mediante la fisión nuclear —proceso en el que se dividen los átomos—, o bien a una combinación de fisión y fusión, como ocurre en las llamadas bombas de hidrógeno.
Estas armas, capaces de aniquilar ciudades enteras en segundos, han sido utilizadas únicamente en un conflicto bélico: en agosto de 1945, cuando Estados Unidos lanzó bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón. Las detonaciones mataron de forma inmediata a decenas de miles de personas, y en los meses posteriores, la radiación cobró la vida de miles más.
Si bien las bombas empleadas en la Segunda Guerra Mundial eran grandes, rudimentarias y se lanzaban desde aviones, los arsenales actuales han evolucionado significativamente. Las ojivas modernas son mucho más pequeñas y potentes, con la capacidad de ser instaladas en misiles que pueden transportar múltiples cabezas nucleares, cuyo poder destructivo supera por miles de veces al de las primeras bombas.
El Tratado sobre la No Proliferación Nuclear: marco clave para la paz
Para evitar la expansión de estas armas, en 1970 entró en vigor el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP). Este acuerdo reconoce como Estados con derecho a poseer armas nucleares a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China.
Bajo el TNP, estos países pueden mantener sus arsenales, mientras que el resto de las naciones firmantes se comprometen a no desarrollar armas nucleares y a utilizar la tecnología nuclear solo con fines pacíficos. El tratado también garantiza a todos sus miembros el derecho a desarrollar energía atómica con fines civiles y establece el compromiso general de avanzar hacia el desarme nuclear.
Naciones fuera del TNP con capacidades nucleares
Existen otros países que han desarrollado armas nucleares sin formar parte del TNP. India realizó su primera prueba en 1974, y Pakistán, en 1998. Ambos países, rivales históricos, nunca firmaron el tratado. Israel también es considerado ampliamente como poseedor de un arsenal nuclear, aunque nunca lo ha confirmado oficialmente.
Corea del Norte representa un caso particular: fue parte del TNP, pero se retiró en 2003 y en 2006 realizó su primera prueba nuclear. Es el único país que ha desarrollado armamento nuclear tras abandonar el acuerdo internacional.
Irán y el temor a una nueva carrera armamentista
El caso de Irán mantiene en alerta a la comunidad internacional. Aunque el país asegura que su programa nuclear es de carácter pacífico y está amparado por el TNP, el enriquecimiento de uranio que ha alcanzado hasta el 60% de pureza preocupa a las potencias occidentales. El umbral para fabricar armas nucleares ronda el 90%.
Tanto el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) como diversos gobiernos han advertido que, si bien Irán podría producir uranio apto para armas en poco tiempo, no hay evidencia de que esté construyendo una bomba nuclear.
No obstante, la situación genera tensión regional. Arabia Saudita ha advertido que, si Irán obtiene armas nucleares, tomará medidas similares. Este posible escenario ha encendido las alertas sobre una eventual carrera armamentista en Medio Oriente, una de las regiones más volátiles del planeta.
Las armas nucleares siguen representando una amenaza existencial. Mientras el mundo busca mantener el equilibrio entre el uso pacífico de la energía nuclear y el control de su capacidad destructiva, las tensiones geopolíticas hacen aún más urgente fortalecer los mecanismos internacionales de diálogo, verificación y desarme.


