Seguridad Interior ordena uso obligatorio de cámaras corporales en operativos migratorios tras muertes en Minneapolis
Washington.– La secretaria del Departamento de Seguridad Interior, Kristi Noem, anunció que todos los agentes federales que participan en redadas migratorias en Minneapolis deberán portar cámaras corporales de manera inmediata, medida que también se extenderá a nivel nacional conforme exista financiamiento disponible.
La decisión incluye a elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, y se produce tras la muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses durante operativos federales en la ciudad, hechos que desataron críticas y exigencias de rendición de cuentas.
Noem afirmó que el despliegue de cámaras busca fortalecer la transparencia y la supervisión de las actuaciones policiales. El anuncio llega en medio de cuestionamientos por versiones oficiales iniciales sobre uno de los casos, luego de que videos difundidos públicamente contradijeran el relato gubernamental acerca de una presunta agresión armada contra agentes.
El gobierno del presidente Donald Trump señaló que respalda la medida y consideró que el uso de cámaras corporales suele beneficiar tanto a las fuerzas del orden como a la ciudadanía, al ofrecer un registro objetivo de los hechos. Paralelamente, el Departamento de Justicia de Estados Unidos abrió una investigación federal de derechos civiles relacionada con uno de los fallecimientos.
El anuncio ocurre también en un contexto de disputa presupuestaria en el Congreso sobre el financiamiento del DHS. Mientras legisladores demócratas presionan para imponer límites a las redadas migratorias, un paquete aprobado en el Senado contempla recursos adicionales para adquirir cámaras corporales, aunque su aprobación definitiva sigue pendiente en la Cámara de Representantes.
Autoridades estatales de Minnesota celebraron la medida, pero señalaron que debió implementarse antes de los hechos fatales. Organizaciones civiles y expertos en políticas migratorias insistieron en que el uso de cámaras corporales debe ser obligatorio en todas las operaciones de inmigración para garantizar supervisión efectiva y respeto a los derechos humanos.


