Tokio, Japón.– La influencer española Marina Rivers desató una ola de reacciones en redes sociales luego de publicar un experimento que realizó en las calles de Tokio, ciudad reconocida mundialmente por su limpieza.
Con el objetivo de comprobar si esa reputación es cierta o exagerada, Rivers se colocó unas medias blancas completamente nuevas y caminó descalza por diez minutos en las transitadas calles del distrito de Shibuya, epicentro urbano de la capital japonesa.
Durante el recorrido, que fue grabado en cámara rápida y compartido en sus redes sociales, la creadora de contenido expresó su sorpresa y curiosidad genuina por vivir en carne propia lo que había visto en videos previos. “He visto estos videos y me genera muchísima curiosidad porque es realmente una ciudad superlimpia”, comentó mientras avanzaba entre miles de peatones.
El resultado dejó boquiabiertos a millones: las medias apenas se ensuciaron, conservando gran parte de su color blanco original pese al contacto con el asfalto. “¿Cómo los ven? Bueno, bastante bien, no tan limpios como esperaba, pero en España hubieran salido negros seguro”, declaró Rivers.
@_riverss_
Están las calles de Tokio verdaderamente limpias??? Ando 10 min con un calcetín blanco y lo comprobamos 🇯🇵🤌🏽
El video superó rápidamente los 1.4 millones de reproducciones, con más de 35 mil “me gusta” y 400 comentarios que generaron un debate global sobre la higiene urbana en diferentes países. “Mi casa está más sucia”, bromeó la influencer, provocando miles de reacciones.
El caso reabrió la conversación sobre las prácticas culturales en Japón, donde la limpieza es parte de la educación cívica desde edades tempranas. Expertos señalaron que el alto nivel de higiene en el espacio público japonés no es casualidad: se basa en un profundo sentido de responsabilidad ciudadana, un marco legal estricto en materia ambiental y una cultura de respeto colectivo.
Además, es común que los ciudadanos recojan su propia basura, limpien después de eventos y participen activamente en el mantenimiento de su entorno.
El experimento de Marina Rivers, más allá de lo anecdótico, puso en evidencia los contrastes entre ciudades del mundo y resaltó a Tokio como un ejemplo de organización, civismo y respeto por los espacios comunes.


