Ciudad de México.– El futbolista francés Allan Saint-Maximin, actual extremo del Club América, alzó la voz este jueves para denunciar públicamente ataques racistas dirigidos contra sus hijos, situación que calificó como inaceptable y que pone en evidencia la persistencia de la discriminación en el fútbol mexicano.
A través de un mensaje difundido en su cuenta oficial de Instagram, el jugador de 28 años expresó su indignación ante las agresiones sufridas por sus cuatro hijos. “Me atacan, no es un problema. Crecí, aprendí a luchar contra los ataques, ya sean disimulados, ocultos o frontales. Pero hay algo que nunca toleraré, y es que se metan con mis hijos”, escribió.
Saint-Maximin, quien llegó al América el 12 de agosto de 2025 proveniente del Al Ahli de Arabia Saudita en una transferencia valuada en 12 millones de dólares, enfatizó que aunque ha enfrentado racismo durante su carrera profesional, los recientes ataques contra su familia cruzan una línea que no está dispuesto a permitir.

En su publicación, exigió respeto y dignidad para sus hijos y para todos aquellos que enfrentan la discriminación:
“Quiero que la gente entienda que cada ser humano es único y valioso, y que debemos tratarnos con respeto y dignidad. Quiero que mis hijos crezcan en un mundo donde puedan ser ellos mismos y donde no tengan que soportar estos comportamientos absurdos y sin sentido que solo tienen como objetivo destruir y dividir.”
El mensaje concluye con una advertencia directa a los responsables de las agresiones:
“A aquellos que se atrevieron a atacar a mis hijos, les digo: cometieron un error. Siempre lucharé para proteger a los míos, y no hay persona ni amenaza que me asuste. La única persona en esta tierra que me da miedo es Dios. Ahora tienen la Boca, vengan al contacto.”
La publicación se viralizó rápidamente en redes sociales y generó reacciones de apoyo por parte de aficionados y colegas del futbolista, aunque Saint-Maximin no dio detalles específicos sobre los agresores ni el contexto de los ataques.
Un problema persistente en el fútbol mexicano
El caso del atacante francés vuelve a poner sobre la mesa el problema del racismo en el balompié nacional. A lo largo de los años, han ocurrido múltiples episodios de discriminación. Entre ellos, destaca el caso del árbitro Adalid Maganda en 2021, quien denunció haber sido despedido de la Liga MX por motivos raciales; o el insulto de un político local que llamó “simio” a Ronaldinho en 2014, cuando se integró a los Gallos de Querétaro.
También se han reportado incidentes de cánticos discriminatorios en estadios que han provocado sanciones a la Federación Mexicana de Fútbol por parte de organismos internacionales.

Saint-Maximin, de origen afrocaribeño —su padre es originario de Guadalupe y su madre de la Guayana Francesa—, tiene cuatro hijos: Lyana (10) y Ninhia (9), nacidas de una relación anterior; Djayden (6), fruto de su actual relación con Anissa; e Isaïe, su hijo menor, nacido el 2 de octubre de 2025 en México, lo que le otorga la doble nacionalidad franco-mexicana.
El futbolista ya había mostrado previamente sensibilidad hacia el tema del racismo. En 2020, expresó su conmoción por la muerte de George Floyd y se unió a las protestas internacionales contra la discriminación racial.
Situación deportiva: entre altibajos y rumores de inestabilidad
Desde su llegada a las Águilas, el desempeño de Saint-Maximin ha sido irregular. En el torneo Apertura 2025 fue pieza clave bajo las órdenes de André Jardine; sin embargo, en el Clausura 2026 ha perdido protagonismo, sumando apenas 806 minutos en 15 partidos, con tres goles y dos asistencias.
Esta situación se da en un contexto de inestabilidad dentro del Club América, que ha experimentado salidas importantes como la del director deportivo Diego Ramírez, el traspaso de Rodrigo Aguirre a Tigres, y posibles bajas como las de Víctor Dávila, José Zúñiga y Sebastián Cáceres. También se especula que Santiago Baños dejaría la presidencia deportiva tras el Mundial 2026.
La directiva se encuentra en plena planeación para reforzar al equipo de cara a la Concacaf Champions Cup, mientras que las denuncias de Saint-Maximin elevan el tono de alerta sobre un problema que trasciende lo deportivo y requiere atención urgente en el ámbito social.


