Mexicanos detenidos en África destapan presunta expansión del narcotráfico hacia nuevos mercados
Gaborone, Botsuana.– La comparecencia de seis ciudadanos mexicanos ante un tribunal local derivó en una investigación internacional que apunta a posibles vínculos con el Cártel de Sinaloa, luego de ser acusados de ingresar ilegalmente al país africano y de presuntamente operar laboratorios clandestinos en Mozambique.
Los hechos ocurrieron el pasado 19 de enero, cuando los seis detenidos se declararon culpables de violar leyes migratorias, por lo que recibieron una sentencia de 12 meses de prisión. No obstante, el fallo judicial incluyó una disposición adicional: al concluir la condena, serán trasladados a Mozambique, donde enfrentan cargos por narcotráfico y producción de drogas sintéticas.
De acuerdo con información obtenida por agencias internacionales y registros judiciales, las autoridades sostienen que los detenidos podrían formar parte de redes criminales transnacionales. La hipótesis principal, respaldada por datos de Interpol, señala posibles nexos con el crimen organizado mexicano, debido a documentación oficial vinculada al estado de Sinaloa encontrada en algunos de los implicados.
Las investigaciones indican que los sospechosos operaban al menos dos laboratorios clandestinos en la ciudad de Maputo, donde presuntamente producían metanfetaminas y opioides destinados al mercado africano. Este hallazgo refuerza las alertas internacionales sobre la expansión de organizaciones criminales hacia regiones con menor vigilancia y controles limitados.
Especialistas señalan que Mozambique representa un punto estratégico para el tráfico internacional, debido a su extensa costa en el Océano Índico y su conexión con rutas marítimas que enlazan Asia, África y Europa. Informes de la ONU advierten que el consumo de drogas en África podría aumentar hasta 40 por ciento hacia 2030, lo que ha convertido al continente en un mercado en crecimiento para redes criminales.
Las indagatorias también revelan que los mexicanos habrían llegado a Botsuana mediante redes de tráfico de personas, presuntamente operadas por un ciudadano nigeriano bajo investigación por posibles vínculos con organizaciones extremistas, lo que abre la posibilidad de una estructura criminal que conectaría narcotráfico, migración ilegal y financiamiento ilícito.
Autoridades internacionales consideran que la expansión de los cárteles fuera del continente americano responde, en parte, al endurecimiento de las políticas antidrogas en Estados Unidos, lo que ha impulsado la búsqueda de nuevas rutas y mercados.
El caso permanece bajo investigación conjunta entre agencias internacionales y autoridades africanas, mientras los detenidos preparan su defensa ante los procesos penales que enfrentarán en Mozambique, donde podrían recibir sentencias por delitos relacionados con producción y tráfico de drogas.


