Ciudad de México, México.– Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum delineó este miércoles 21 de enero las directrices de su proyecto de nación, un plan que busca equilibrar la atracción de capital extranjero con una estricta disciplina fiscal y una nueva apuesta por los recursos estratégicos del país. El mensaje fue emitido mientras la canciller Alicia Bárcena se prepara para exponer esta visión en el Foro Económico Mundial de Davos.
Durante su conferencia “Mañanera del Pueblo”, Sheinbaum fue enfática al señalar que “México está abierto a las inversiones privadas”, pero bajo una nueva óptica de “justicia y sustentabilidad”. Indicó que esta postura está dirigida a la élite económica mundial y se sustenta en cuatro pilares que, a su juicio, hacen del país un destino atractivo y seguro para el capital.
La mandataria enumeró las ventajas competitivas de México para atraer inversión extranjera directa: “Primero, el pueblo de México es muy trabajador, responsable; segundo, un gobierno reconocido por su pueblo; tercero, certidumbre; y cuarto, la cercanía con Estados Unidos”, detalló.
Sin embargo, advirtió que la apertura viene acompañada de un cambio en la relación fiscal con el sector empresarial. Aseguró que la era de las condonaciones de impuestos ha terminado y que, aunque la mayoría de los empresarios ya cumple con sus obligaciones, se implementarán auditorías anuales a las empresas para garantizar el cumplimiento de la ley.
En materia energética, Sheinbaum reconoció la creciente importancia global del litio y las tierras raras, materiales esenciales para la transición energética, la fabricación de vehículos eléctricos y el desarrollo tecnológico. “La generación de energías renovables o vehículos eléctricos requieren estos materiales”, subrayó.
Aunque admitió que la extracción de litio de los yacimientos de arcilla en México es actualmente costosa, informó que su gobierno ya realiza evaluaciones sobre su viabilidad y costos. Con ello, el litio se perfila como un recurso estratégico para el futuro del país, pese a los desafíos técnicos y de mercado.
La presidenta también adelantó la organización de seminarios con académicos para discutir el rumbo de la economía mexicana, con el objetivo de construir un consenso sobre la necesidad de aumentar la inversión pública.
Esta estrategia dual —atraer capital privado mientras se fortalece el sector público y se explotan recursos estratégicos—, dijo, definirá la agenda económica del gobierno federal en los próximos meses y tendrá un impacto directo en empresarios, trabajadores y el futuro energético de México.



