Ciudad de México, México.– El sector energético nacional dio un giro decisivo tras el anuncio de que Grupo Carso, encabezado por Carlos Slim Helú, concretó la compra de Fieldwood México, filial operativa de la petrolera rusa Lukoil. Con esta maniobra, el magnate mexicano consolida su presencia en la extracción de crudo y redefine el equilibrio de fuerzas en el mercado de hidrocarburos.
A través de su subsidiaria Zamajal, Grupo Carso tomó el control del 100 por ciento de Fieldwood México, entidad clave para operar en el Área Contractual 4, una zona estratégica de 58 kilómetros cuadrados ubicada frente a las costas de Campeche. Con esta adquisición, Slim asegura una posición dominante en los yacimientos Ichalkil y Pokoch.
Este movimiento culmina una estrategia iniciada a mediados de 2024. Con la salida de socios anteriores y la reciente compra a Lukoil, el conglomerado elimina la fragmentación operativa y se convierte en dueño absoluto de un activo considerado vital para la producción nacional de hidrocarburos en un contexto de alta demanda.
De acuerdo con reportes enviados a la Bolsa Mexicana de Valores, la transacción se desglosa en dos frentes: un pago de 270 millones de dólares por las acciones directamente a la filial rusa y la asunción de una deuda de 330 millones de dólares para liquidar obligaciones financieras de Fieldwood con su matriz. En total, la inversión asciende a 600 millones de dólares, lo que garantiza el control total de la producción.
Actualmente, los yacimientos reportan una producción de 11 mil 500 barriles diarios, cifra que Grupo Carso busca incrementar mediante su experiencia en ingeniería y contratos de perforación. Los campos Ichalkil y Pokoch son considerados uno de los proyectos de aguas someras más prometedores del sureste mexicano y representan un soporte clave para el mercado de exploración privado ante las presiones financieras que enfrenta Pemex.
Con esta adquisición, el imperio de Slim se posiciona como un competidor de peso en la extracción petrolera, sumando estos activos a contratos de servicios que superan los 2 mil millones de dólares. La meta es convertir al Área Contractual 4 en el motor de crecimiento energético de Grupo Carso para la próxima década.
Pese al acuerdo vinculante, la operación enfrenta un reto regulatorio por el origen ruso de Fieldwood. Lukoil se encuentra en la lista de entidades sancionadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, por lo que la transacción debe ser supervisada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Existe una licencia vigente hasta febrero de 2026 que permite estas negociaciones, aunque el visto bueno final de la Comisión Nacional Antimonopolio y la Secretaría de Energía en México será determinante.
La compra marca un hito en la geopolítica energética, en el que capital mexicano aprovecha coyunturas internacionales para repatriar el control de recursos naturales del Golfo de México.



