Washington, D.C. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves 15 de enero en la Casa Blanca a María Corina Machado, líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, en un encuentro que busca reafirmar vínculos con la oposición venezolana en medio de complejas dinámicas diplomáticas sobre el futuro de Venezuela.
La reunión se da en un momento en el que la administración Trump también ha intensificado el diálogo con Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta interina de Venezuela tras la captura del expresidente Nicolás Maduro a inicios de enero, y con quien Trump sostuvo una conversación “larga, productiva y cortés” días antes del encuentro con Machado.
Durante el almuerzo privado en la Casa Blanca, que se realizó a puertas cerradas y sin acceso mediático, la líder opositora abordó la situación política venezolana y su visión de una transición democrática, luego de haber permanecido meses en la clandestinidad antes de salir de Venezuela para recibir el Nobel en Noruega.
Machado había declarado anteriormente que sería “un honor” reunirse con Trump y llegó incluso a expresar la idea de compartir simbólicamente su Premio Nobel de la Paz con el mandatario, aunque el Instituto Nobel noruego aclaró que el galardón no puede transferirse ni compartirse.
Este encuentro sucede en un contexto geopolítico marcado por acciones recientes del gobierno estadounidense, incluido el refuerzo de sanciones al sector petrolero venezolano, con la incautación de un sexto petrolero en el Caribe, reflejo del uso de la presión económica como instrumento para influir en el rumbo del país sudamericano.
La visita de Machado también incluye una agenda legislativa, ya que se prevé que la reconocida opositora mantenga reuniones con miembros del Senado estadounidense —tanto demócratas como republicanos— para discutir el futuro político y social de Venezuela.
La reunión con Trump, catalogada por algunos analistas como un intento de “mantener una línea directa con Washington”, refleja la compleja estrategia exterior estadounidense, que combina apoyo a la estabilidad del actual gobierno venezolano con canales abiertos hacia la oposición, en un momento decisivo para la política regional y la transición democrática en el país caribeño.



