Jeremy Bain, reconocido miembro del club de salvamento Whakatāne Surf Life Saving Club, participaba junto a otros voluntarios en un entrenamiento en la playa de Waikanae cuando fue herido por una raya que se encontraba oculta en el fondo arenoso.
Según el relato, al lanzarse al agua para realizar un ejercicio de rescate, cayó directamente sobre el animal, provocando que este lo atacara con su aguijón. La lesión ocurrió en el abdomen, una zona donde afortunadamente no se afectaron órganos vitales.
El hecho encendió las alarmas entre los equipos de emergencia. Paramédicos de Wellington Free Ambulance acudieron de inmediato y lograron estabilizar a Bain antes de trasladarlo al hospital. La atención oportuna fue clave para evitar complicaciones mayores.
La esposa del herido, también voluntaria del club de salvamento, se encontraba en el lugar y brindó los primeros auxilios antes de la llegada de los servicios médicos.
“Fue un accidente”: Jeremy Bain habla del ataque
Ya recuperado y dado de alta, Jeremy Bain compartió su experiencia con medios como The New Zealand Herald y Stuff. Afirmó que se trató de un incidente desafortunado:
“La raya no hizo nada malo y yo tampoco. Simplemente fue un accidente. Salté al agua turbia, caí sobre ella y en defensa propia usó su aguijón”, relató.
Recordó que el ardor comenzó 45 minutos después del ataque, producto del veneno, y aunque sintió una intensa quemazón, el dolor desapareció horas después.
Pese a la gravedad del incidente, Bain se encuentra bien y continúa con su recuperación. También lamentó la pérdida de su traje de neopreno, que tuvo que ser cortado por los paramédicos. “Me molesta un poco lo del traje, pero estoy agradecido de estar bien”, dijo con humor.
Prevención y conciencia: claves en el mar
El incidente reavivó en la comunidad el recuerdo del trágico caso del conservacionista Steve Irwin, quien murió por una picadura de raya en 2006. Sin embargo, especialistas aclararon que este tipo de ataques son poco frecuentes y ocurren cuando el animal se siente amenazado.
Expertos recomiendan caminar arrastrando los pies en zonas de aguas turbias, con el fin de advertir a las rayas de la presencia humana y evitar encuentros accidentales.
El caso de Bain ha sido tomado como una advertencia sobre los riesgos de las actividades acuáticas y la importancia de seguir protocolos de seguridad, especialmente durante entrenamientos o prácticas en condiciones poco favorables.
Una comunidad agradecida y atenta
Pese al incidente, la familia de Bain mantuvo su rutina. Al día siguiente del ataque, sus hijos regresaron al mar, sin temor. El deportista se encuentra bajo supervisión médica y espera la autorización para retomar sus actividades de rescate en el agua.
Las autoridades locales y clubes de salvamento destacaron la importancia de estar preparados ante cualquier emergencia y reiteraron su compromiso con la seguridad de quienes practican deportes acuáticos en las costas de Nueva Zelanda.



