Washington.-El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo una conversación con el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente, en la que subrayó la necesidad de que México emprenda acciones concretas y medibles para desmantelar desde la raíz a los cárteles del narcotráfico y frenar el tráfico de fentanilo y armas entre ambos países.
Durante el diálogo, Rubio enfatizó que la cooperación bilateral en materia de seguridad debe traducirse en resultados tangibles que impacten directamente en la reducción de la violencia y en el debilitamiento de las organizaciones criminales que operan en territorio mexicano y que tienen efectos directos en la seguridad de Estados Unidos y de la región.
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La conversación se dio en un contexto de creciente presión por parte de Washington, luego de que el presidente estadounidense reiterara su intención de adoptar medidas más agresivas contra los cárteles, incluyendo la posibilidad de operaciones directas. Estas declaraciones han generado inquietud en el ámbito diplomático mexicano, ante el riesgo de acciones que pudieran vulnerar la soberanía nacional.
Ante este escenario, el gobierno mexicano instruyó al titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores a mantener una comunicación constante con su homólogo estadounidense, con el objetivo de reforzar la cooperación en seguridad sin comprometer el marco legal ni la autonomía del país. Desde México se ha insistido en que cualquier estrategia conjunta debe respetar plenamente la soberanía nacional.
De acuerdo con lo expuesto por ambas partes, la estrategia de cooperación contempla el desmantelamiento de redes de narcotráfico, el combate a las organizaciones criminales violentas, la interrupción del flujo de fentanilo hacia Estados Unidos y el freno al tráfico ilegal de armas que alimenta la violencia en México. Asimismo, se busca fortalecer el intercambio de inteligencia y los mecanismos de seguridad en la frontera común.
Este acercamiento diplomático se da en un momento clave para la relación bilateral, en el que el combate al crimen organizado se ha convertido en una prioridad regional. Aunque las autoridades mexicanas han reiterado su disposición a colaborar, también han dejado claro que la cooperación no implicará aceptar presiones que deriven en intervenciones unilaterales.
El diálogo entre ambos gobiernos podría derivar en nuevos acuerdos o en una intensificación de las acciones conjuntas, siempre bajo el principio de corresponsabilidad y respeto mutuo, en un esfuerzo por enfrentar uno de los problemas más complejos que afectan a ambos países.



