Senado mexicano adopta postura de cautela ante amenazas de acciones militares de Estados Unidos contra cárteles
Ciudad de México.— El Senado de la República adoptó una postura de cautela frente a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien anunció su intención de realizar ataques terrestres contra los cárteles del narcotráfico, a los que acusó de “gobernar México”. Las afirmaciones del mandatario estadounidense se produjeron tras la operación de Washington en Venezuela que derivó en la detención del presidente Nicolás Maduro, lo que incrementó la preocupación por posibles acciones unilaterales en la región.
Ante este escenario, la Cámara Alta decidió frenar de manera temporal la autorización para el ingreso de tropas estadounidenses a territorio nacional, suspendiendo un programa de cooperación militar que contemplaba actividades de entrenamiento conjunto. La medida responde, según legisladores, a la necesidad de establecer límites claros en la relación bilateral y proteger la soberanía nacional en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas.
De acuerdo con información del Senado, el dictamen congelado deriva de una solicitud enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum el 17 de diciembre pasado, mediante la cual se pedía autorización para el ingreso de una delegación de 29 elementos estadounidenses —19 de fuerzas especiales navales y 10 del Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales— para un programa de capacitación programado del 19 de enero al 15 de abril de 2026. El ejercicio, enfocado exclusivamente en entrenamiento y sin participación en operativos de combate, formaba parte de una serie de intercambios técnicos aprobados de manera regular en años recientes.
La Comisión de Marina, encargada de analizar el dictamen, no sesionó en la fecha prevista, lo que dio paso a una narrativa de prudencia política dentro del bloque mayoritario. Legisladores de Morena señalaron que la decisión no obedece a temor, sino a la necesidad de evaluar el contexto internacional, en el que —afirmaron— se han multiplicado intervenciones militares que no siempre respetan los marcos multilaterales.
En su conferencia matutina, la presidenta Sheinbaum explicó que el tema será retomado en febrero, durante el periodo ordinario de sesiones, y subrayó que la aprobación del ingreso de fuerzas extranjeras corresponde constitucionalmente al Senado. Recordó además que México ha autorizado en múltiples ocasiones ejercicios de cooperación similares, incluyendo el ingreso de cientos de elementos estadounidenses para labores de adiestramiento en años recientes.
Especialistas en seguridad consideran que la cautela del Ejecutivo y del Senado está vinculada al temor de que Estados Unidos actúe de manera unilateral, especialmente tras el precedente de Venezuela y las reiteradas acusaciones desde Washington sobre la influencia del narcotráfico en México. No obstante, algunos analistas advierten que reducir la cooperación militar podría resultar contraproducente, al debilitar canales institucionales de comunicación que han servido para contener tensiones y evitar acciones unilaterales.
Desde esta perspectiva, el aplazamiento del programa de entrenamiento es visto como una señal ambigua en la relación bilateral, en un momento en que la coordinación en materia de seguridad enfrenta uno de sus mayores desafíos en décadas.



