La sentencia de Joaquín Guzmán Loera en Estados Unidos descarta su liberación anticipada
Nueva York.— Este 8 de enero de 2026 se cumplen diez años de la captura de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias “El Chapo”, quien actualmente cumple una condena de cadena perpetua en Estados Unidos, dictada tras ser hallado culpable de múltiples delitos federales relacionados con el narcotráfico.
Guzmán Loera fue detenido de manera definitiva la madrugada del 8 de enero de 2016 en la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, durante un operativo de fuerzas federales que incluyó enfrentamientos armados y una persecución que terminó en el sistema de alcantarillado. A diferencia de ocasiones anteriores, el capo no logró evadir a las autoridades.
Antes de esa captura, había sido detenido en 1993 y protagonizó dos fugas que marcaron su historial criminal: la primera en 2001, cuando escapó del penal de Puente Grande, Jalisco, y la segunda en 2015, al huir del penal federal de El Altiplano a través de un túnel. Tras su recaptura en 2016, fue extraditado a Estados Unidos en enero de 2017.
En 2019, un tribunal federal en Brooklyn lo declaró culpable de delitos como tráfico de drogas a gran escala, participación en una empresa criminal continua, uso de armas de fuego y lavado de dinero. El juez Brian Cogan le impuso una sentencia de cadena perpetua más 30 años adicionales de prisión, además del decomiso de aproximadamente 12 mil 700 millones de dólares, correspondientes a ganancias atribuidas al Cártel de Sinaloa.
Actualmente, Guzmán Loera se encuentra recluido en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en el estado de Colorado, donde permanece en condiciones de aislamiento casi total, con vigilancia permanente y contacto humano mínimo, un régimen reservado para internos considerados de alta peligrosidad.
En el sistema judicial estadounidense, la cadena perpetua implica permanecer en prisión por el resto de la vida. Aunque en términos teóricos una condena superior a 470 meses puede equipararse a cadena perpetua, en el caso de Guzmán Loera la pena impuesta hace inviable cualquier posibilidad real de liberación.
De acuerdo con cálculos teóricos, aun considerando el tiempo como una condena efectiva, su eventual liberación ocurriría hasta el año 2058, cuando tendría más de 100 años de edad. No obstante, especialistas coinciden en que, por la naturaleza de la sentencia y las condiciones de su reclusión, Joaquín Guzmán Loera no podrá recuperar su libertad.



