La base social del chavismo se diluye tras la captura de Maduro
Caracas.— En el momento político más crítico del chavismo en más de dos décadas, la movilización popular que durante años sostuvo al proyecto oficialista muestra signos evidentes de agotamiento. Tras el bombardeo estadounidense y la captura de Nicolás Maduro, la respuesta en las calles venezolanas ha sido limitada, con concentraciones reducidas y una ausencia notable de manifestaciones espontáneas.
A diferencia de reacciones observadas en otros países de la región ante escenarios de confrontación con Estados Unidos, en Venezuela las convocatorias impulsadas por el oficialismo no han logrado reunir multitudes significativas. Incluso las movilizaciones organizadas con apoyo del aparato estatal y la participación de funcionarios públicos se han mantenido muy por debajo de los niveles que históricamente caracterizaron al chavismo durante la era de Hugo Chávez y en etapas posteriores del propio Maduro.
Analistas coinciden en que la calle, que durante años fue el principal sostén del poder chavista, hoy se encuentra vigilada, contenida y marcada por el cansancio social. Aunque la estructura política y organizativa del oficialismo continúa operando, la masa popular que antes respondía de forma casi automática a los llamados del Gobierno ha dejado de hacerlo, incluso ante un episodio que toca uno de los ejes fundacionales del chavismo: la confrontación con Washington.
Testimonios de simpatizantes del régimen reconocen que, pese a que aún existe un núcleo de apoyo, la capacidad de movilización ha disminuido de manera constante tras más de dos décadas de tensión política y crisis económica. Sectores que tradicionalmente respaldaban al chavismo, particularmente en zonas populares, hoy se muestran distantes o críticos, cuestionando tanto la respuesta del Gobierno como la falta de información clara sobre los acontecimientos recientes.
Especialistas señalan que el quiebre entre el chavismo y el sentimiento popular se profundizó en años recientes, especialmente después de episodios de represión tras procesos electorales controvertidos. Desde entonces, las manifestaciones afines al oficialismo han dependido cada vez más de la presión institucional, la participación obligada de empleados públicos y la entrega de beneficios sociales para garantizar asistencia.
En el contexto actual, el chavismo busca reconstruir un relato de resistencia y victimización en torno a la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, apelando a discursos épicos y campañas de propaganda. Sin embargo, las concentraciones continúan siendo limitadas y fuertemente controladas, lo que refleja una pérdida significativa de influencia en el espacio público.
La ausencia de movilizaciones masivas en un escenario que históricamente habría detonado una respuesta popular inmediata pone de manifiesto el debilitamiento del vínculo entre el chavismo y la calle, un factor que durante años fue clave para su permanencia en el poder.



