Cúcuta.— El gobierno de Colombia desplegó unidades blindadas del Ejército en el puente internacional Simón Bolívar, en la frontera con Venezuela, en una acción que coincidió con manifestaciones de familiares de personas detenidas en territorio venezolano, quienes exigieron información sobre el paradero y la situación jurídica de sus seres queridos.
Tres tanquetas militares fueron colocadas en el principal paso fronterizo entre Cúcuta y el estado venezolano de Táchira, en un movimiento que proyecta una imagen de control y vigilancia tras los recientes acontecimientos en Caracas. Sin embargo, el tránsito de personas y vehículos continuó con normalidad, sin revisiones exhaustivas ni inspecciones de cargas, lo que evidenció un control mayormente disuasivo.
Bajo este despliegue, familiares de ciudadanos colombianos detenidos en Venezuela se concentraron del lado colombiano del puente para pedir respuestas a las autoridades. Sin bloquear el paso ni realizar actos de confrontación, los manifestantes denunciaron la falta de información oficial y los prolongados periodos de detención sin comunicación.
Entre los testimonios se encuentran casos de personas encarceladas desde hace varios años bajo acusaciones como traición a la patria o espionaje, sin que sus familiares hayan podido confirmar su estado de salud o incluso si continúan con vida. Algunos denunciaron presuntas exigencias económicas para obtener la liberación de los detenidos, sin resultados posteriores.
Las protestas se desarrollaron en un contexto de alta tensión regional, tras la operación de Estados Unidos que derivó en la captura de Nicolás Maduro, lo que ha colocado a la frontera bajo atención internacional. Pese a ello, el cruce fronterizo permaneció abierto y la actividad comercial continuó de manera habitual.
Del lado venezolano, de acuerdo con personas que transitan diariamente, la vida cotidiana transcurre con aparente normalidad, aunque persiste la incertidumbre ante un posible recrudecimiento del conflicto. La presencia militar, las restricciones a medios internacionales y los reportes de detenciones han incrementado el temor entre la población, mientras las familias continúan a la espera de información sobre sus parientes detenidos.



