Nacional.- La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha provocado una reconfiguración del mapa geopolítico y económico del petróleo en América Latina, con efectos directos en Cuba y sus proveedores de energía tradicionales.
Con la caída del liderazgo de Maduro, Estados Unidos ha fortalecido su control sobre la producción y reservas petroleras venezolanas, lo que ha mermado considerablemente los suministros de crudo hacia la isla caribeña. Esto ha generado un nuevo escenario en el que México emerge como un actor clave en el abastecimiento energético cubano.
México supera a Venezuela como proveedor principal
Datos de fuentes internacionales señalan que en 2025 México desplazó a Venezuela como el principal proveedor de petróleo de Cuba. El país exportó un promedio de 12 mil 284 barriles diarios de crudo, lo que representó cerca del 44% de todas las importaciones petroleras de la isla, de acuerdo con cifras de la firma de seguimiento de buques Kpler.
En contraste, las exportaciones venezolanas a Cuba descendieron notablemente, quedando en un promedio de 9 mil 528 barriles diarios, equivalentes a alrededor del 34% de las importaciones, cifra que representa una caída significativa frente a años anteriores cuando Venezuela era el principal proveedor histórico.
Un vínculo energético de larga data en transformación
La relación energética entre Venezuela y Cuba se remonta a inicios del siglo XXI, cuando Petróleos de Venezuela (PDVSA) se convirtió en proveedor estratégico de crudo y derivados para la isla en condiciones preferenciales. Sin embargo, la caída de los despachos venezolanos en los últimos años abrió espacio para que México ganara protagonismo como socio energético.
Impactos y tensiones con Estados Unidos
El incremento de los envíos petroleros mexicanos a Cuba ha generado tensiones diplomáticas con Estados Unidos, principal socio comercial de México, especialmente en un contexto de presión política luego de la captura de Maduro y la postura más agresiva de Washington en materia de política regional. Algunos analistas advierten que este flujo de crudo puede influir en las relaciones bilaterales, incluso de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC) en 2026.
Especialistas han señalado dudas sobre las condiciones comerciales de estos envíos, incluyendo si se realizan a precio de mercado, en condiciones preferenciales o bajo créditos, aspectos que podrían tener implicaciones legales o económicas en el mediano plazo. No obstante, se considera que si los despachos se ejecutan dentro de un marco humanitario y sin violar sanciones del Departamento del Tesoro de EE. UU., México podría minimizar riesgos legales con Washington.
Cuba enfrenta desafíos energéticos y económicos
La situación energética de Cuba se vuelve especialmente crítica frente a este nuevo orden petrolero. Con una economía golpeada por la caída del turismo, escasez de divisas y apagones frecuentes, el aporte de crudo mexicano se ha vuelto un componente esencial para sostener la demanda interna de la isla.
Además, la comunidad internacional y sectores de opinión han destacado la fragilidad del sistema energético cubano ante la reducción de suministros venezolanos, lo que ha incrementado la dependencia de fuentes alternativas como México para evitar un agravamiento de la crisis.



