El presidente de Donald Trump informó que las autoridades interinas de Venezuela acordaron entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, como parte de un esquema extraordinario derivado del nuevo escenario político en Caracas. El mandatario precisó que los ingresos obtenidos por la venta del crudo serán administrados directamente por su gobierno.
A través de un mensaje publicado en Truth Social, Trump detalló que el petróleo venezolano será comercializado a precio de mercado y que los recursos resultantes quedarán bajo control del Ejecutivo estadounidense, con el objetivo —según dijo— de destinarlos al beneficio del pueblo venezolano y del pueblo estadounidense. Añadió que instruyó al secretario de Energía, Chris Wright, para ejecutar el plan de manera inmediata y coordinar el traslado del crudo en buques de almacenamiento hacia puertos de descarga en Estados Unidos.
El anuncio se da en un contexto de reconfiguración del sector energético venezolano tras la captura de Nicolás Maduro y en medio de un endurecimiento de la política estadounidense hacia el país sudamericano. Trump subrayó que el petróleo involucrado está sujeto a sanciones, pero aseguró que el nuevo mecanismo permitirá canalizar los recursos sin que regresen a redes de corrupción.
El crudo venezolano es conocido por su alta densidad y elevado contenido de azufre, lo que lo clasifica mayoritariamente como pesado y extrapesado. Estas características hacen más complejos su transporte y refinación, pues requieren procesos adicionales y refinerías especializadas. Aun así, Venezuela concentra cerca del 17.5 por ciento de las reservas probadas de petróleo a nivel mundial —unos 303 mil millones de barriles—, de acuerdo con datos del boletín estadístico de la OPEP de 2024.
La mayor parte de esas reservas se localiza en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde predominan yacimientos de crudo pesado y extrapesado. Sin embargo, las sanciones internacionales, la falta de infraestructura adecuada y la escasez de buques han generado problemas recurrentes de almacenamiento y exportación.
Hasta el momento, no se han dado a conocer los mecanismos legales específicos que regirán la administración de los recursos ni la forma en que se distribuirán los beneficios anunciados, por lo que se espera que en los próximos días el gobierno estadounidense ofrezca mayores precisiones sobre el alcance y las implicaciones de este acuerdo energético.



