La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro, abrió un debate de alto nivel sobre la legalidad de la acción y sus consecuencias internacionales. La operación, realizada sin autorización previa del Congreso estadounidense ni del Consejo de Seguridad de la ONU, ha sido señalada por especialistas como una posible violación al derecho internacional y a principios fundamentales de soberanía estatal.
Desde la perspectiva del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza contra otro Estado, salvo en casos de legítima defensa o con autorización expresa del Consejo de Seguridad. En este caso, diversos juristas y gobiernos han cuestionado que se cumplieran dichos supuestos, lo que ha generado señalamientos de una acción unilateral con implicaciones graves para el orden jurídico global.
En el plano interno de Estados Unidos, la Constitución establece que solo el Congreso tiene la facultad de declarar la guerra. Aunque el presidente, como comandante en jefe, puede ordenar acciones militares limitadas, la War Powers Resolution lo obliga a notificar al Congreso en un plazo máximo de 48 horas y limita la duración de la operación sin aval legislativo. Legisladores han advertido que la acción en Venezuela podría representar un exceso de facultades del Poder Ejecutivo.
En este contexto, México ha fijado postura apelando a los principios históricos de su política exterior: la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de los conflictos, establecidos en el Artículo 89 de la Constitución. El gobierno mexicano ha reiterado que cualquier acción militar fuera del marco del derecho internacional sienta precedentes peligrosos para la región y para el sistema multilateral.
El episodio también reactivó el debate en Washington sobre la posibilidad de un juicio político contra el presidente estadounidense. Si bien la destitución es legalmente posible, depende de un amplio consenso político en el Congreso y no únicamente de una interpretación jurídica.
La intervención en Venezuela no solo redefine el equilibrio geopolítico en América Latina, sino que vuelve a poner en el centro de la discusión los límites del poder, el respeto a la soberanía nacional y el papel del derecho internacional frente a decisiones unilaterales de las grandes potencias.



