Bogotá, Colombia.— Desde la frontera colombo-venezolana, exintegrantes de las fuerzas armadas y de seguridad de Venezuela advirtieron que la reciente captura de Nicolás Maduro no representa, por sí sola, un cambio estructural en el país, mientras permanezca intacta la actual cúpula militar, a la que califican como “totalmente leal al régimen”.
A tres días de la detención del exmandatario por fuerzas estadounidenses, desertores que abandonaron sus cargos en 2018 y se exiliaron en Colombia señalaron que la continuidad de los altos mandos castrenses podría frenar cualquier intento de transición democrática. En entrevistas concedidas bajo condición de anonimato, exoficiales aseguraron que para iniciar una transformación profunda es indispensable la conformación de un nuevo alto mando militar.
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Un coronel retirado, que estuvo próximo a ascender a general antes de solicitar su baja, afirmó que la estructura militar vigente acompañó y sostuvo al régimen durante años. “Mientras la cúpula no se haga a un lado, nada cambiará en el fondo”, expresó, al subrayar que la lealtad de los mandos superiores sigue siendo un obstáculo para la reconstrucción institucional.
En la misma línea, Williams Cancino, exagente del comando de operaciones especiales de la policía venezolana, sostuvo que las fuerzas armadas actuales “no son más que un apéndice de un régimen acusado de violaciones a los derechos humanos”. Desde una ubicación cercana a la frontera, explicó que un eventual regreso de los desertores al país dependerá de que exista un nuevo liderazgo militar que respalde un gobierno legítimo surgido de las urnas.
Tras la captura de Maduro, las fuerzas armadas en Venezuela reconocieron como presidenta interina a Delcy Rodríguez. No obstante, figuras clave del antiguo aparato de poder, como los ministros de Defensa e Interior, permanecen en sus cargos, lo que ha generado escepticismo entre los exiliados sobre la posibilidad de cambios inmediatos.
Otro de los desertores, el exdetective Cleberth Delgado, señaló que la elevada cantidad de generales y oficiales beneficiados por privilegios dificulta una ruptura interna. Aun así, aclaró que la intención no es promover un conflicto armado. “No buscamos una guerra civil ni enfrentarnos entre hermanos; queremos una reestructuración institucional que permita recuperar el país”, afirmó.
Sin la figura de Juan Guaidó en el escenario político actual, algunos exuniformados identifican a María Corina Machado como una posible referencia civil para encabezar un proceso de transición. Mientras tanto, los desertores reiteraron que solo mediante la renovación total del mando militar y la restitución de las instituciones será posible un cambio real y sostenible en Venezuela.



