El aterrizaje de un avión cargado con cocaína en Ciudad del Carmen, Campeche, en abril de 2006, se convirtió en una pieza clave para entender una de las rutas del narcotráfico continental que, según expedientes judiciales, vinculó a figuras como Nicolás Maduro, Genaro García Luna y Joaquín El Chapo Guzmán.
De acuerdo con el expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/071/2006 y con documentos presentados ante una corte federal en Nueva York, el 9 de abril de ese año un avión tipo DC-9 despegó del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en Caracas, con 128 maletas que contenían alrededor de 5.5 toneladas de cocaína. El cargamento tenía como destino final el Cártel de Sinaloa.
Mientras la aeronave estaba en el aire, agentes corruptos de la entonces Policía Federal Preventiva intentaron coordinar un aterrizaje sin inspección en México. El plan inicial contemplaba llegar al Aeropuerto Internacional de Toluca, pero al fracasar el soborno a inspectores, se modificó la ruta en varias ocasiones hasta decidir un descenso en Ciudad del Carmen, una zona considerada entonces bajo influencia del crimen organizado.
Los cambios repentinos en el plan de vuelo activaron alertas de agencias antidrogas, lo que permitió que autoridades mexicanas aseguraran el avión al aterrizar. En el operativo fueron detenidos pilotos y copilotos, y se decomisó la droga, valuada en cerca de 700 millones de dólares, lo que representó un golpe financiero para el Cártel de Sinaloa.
A pesar de ese decomiso, los documentos judiciales señalan que la ruta Venezuela-México-Estados Unidos continuó operando durante años. En la acusación presentada en Nueva York, fiscales estadounidenses sostienen que estas operaciones contaban con protección del llamado Cártel de los Soles, presuntamente integrado por altos mandos militares venezolanos y, según Washington, encabezado por Nicolás Maduro.
La investigación también menciona la participación de otros grupos criminales mexicanos, como Los Zetas, que habrían recibido cargamentos similares en el sureste del país, aprovechando la debilidad institucional y la corrupción en zonas estratégicas.
Hoy, con Nicolás Maduro enfrentando cargos por narcotráfico y narcoterrorismo en Estados Unidos, y con Genaro García Luna ya condenado por colaborar con el Cártel de Sinaloa, el caso del DC-9 en Campeche es retomado como un ejemplo temprano de la presunta colusión entre estructuras del Estado, cárteles mexicanos y redes internacionales de tráfico de drogas que operaron durante al menos dos décadas en la región.



