El cantante español Miguel Bosé compartió uno de los episodios más difíciles de su vida, al revelar que enfrentó una etapa de invalidez y depresión profunda como consecuencia de un antiguo accidente automovilístico que le dejó secuelas físicas permanentes y afectó severamente su salud emocional.
En una reciente entrevista con el medio Mega, Bosé confesó: “Estando, además de sin voz, además no me puedo levantar”, una frase que resume la gravedad de la crisis que atravesó y cómo esta afectó su carrera artística y su bienestar personal.
El intérprete detalló que el origen de esta situación fue un accidente de coche que, con el tiempo y por falta de cuidados, deterioró su columna vertebral. “Con el tiempo, entre tanto viaje, mal comer, mal descansar y todo lo que se junta… la espalda se partió y dijo hasta aquí”, explicó el artista.
Bosé relató que tuvo que someterse a múltiples intervenciones quirúrgicas. “Una fue mal hecha, la primera… Tuve que rehacerme otra vez un año más tarde, y ese año de intervalo fue de invalidez y de dudas y de no poder trabajar, de estar en la cama”, recordó.

Durante ese periodo, además de no poder caminar, el cantante perdió la voz, lo que agravó su estado emocional. “Caí en una depresión profunda, muy fuerte”, afirmó, señalando que esta etapa lo hizo replantearse su futuro en la música y lo llevó a un proceso de aislamiento.
A lo largo de los años, Bosé también enfrentó rumores constantes sobre su salud, alimentados por la prensa desde la década de los 80. “Me mataron varias veces, me inventaron enfermedades, me inventaron sida”, lamentó el artista, subrayando el daño que dichas especulaciones causaron en su imagen pública y en su relación con los medios.
Respecto a la pérdida de la voz, el cantante mencionó que aunque fue una experiencia dolorosa, también fue transformadora: “El no poder hablar durante varios años me permitió ser mucho más consciente de las cosas que me rodean”. Esa introspección, asegura, le permitió reconectar con su entorno y valorar aún más a las personas cercanas.
Pese a las adversidades, Miguel Bosé logró recuperarse y regresar a los escenarios. Hoy se muestra más fuerte, agradecido y con una visión más clara sobre su carrera y su vida personal. Aunque admite que extraña algunos aspectos de aquella etapa —por la reflexión que le permitió—, ahora vive con mayor plenitud y propósito.
Su testimonio es una muestra de resiliencia y una llamada a visibilizar las luchas que muchos artistas enfrentan fuera del ojo público. A través de su experiencia, Bosé pone en evidencia la importancia de la salud mental, el autocuidado y el respeto por la privacidad en tiempos de sobreexposición mediática.



