Ciudad de México.– Lupita Jones, ex Miss Universo y figura emblemática del certamen de belleza a nivel internacional, alzó la voz ante la grave crisis que enfrenta actualmente la organización Miss Universo. Para la también actriz y empresaria, el verdadero problema no radica en la sede del concurso, sino en la permanencia de sus actuales propietarios: Raúl Rocha Cantú y Anne Jakrajutatip.
“Pues la pongan donde la pongan está muy manchada mientras esas dos personas sigan al frente de la organización”, expresó Jones, al referirse a los señalamientos legales que enfrentan los empresarios. Recordó que Jakrajutatip tiene una orden de arresto vigente en Tailandia, mientras que Rocha Cantú enfrenta acusaciones que, aunque ha logrado frenar mediante amparos, continúan afectando la imagen pública del certamen.
“Yo veo a una organización sin rumbo, sin cabeza”, sentenció Jones, destacando la pérdida de credibilidad y dirección que, en su opinión, solo puede solucionarse con un relevo total en la dirigencia.

Las declaraciones de la exreina de belleza se dan en medio de las crecientes críticas hacia la gestión del certamen, que ha sido vinculado a presuntos fraudes, actividades ilícitas y posibles nexos con el crimen organizado. Diversas voces en la opinión pública han señalado la necesidad de investigar a fondo la administración de Miss Universo, la cual, aseguran, atraviesa una de las etapas más oscuras de su historia.
Jones también habló sobre la actual Miss Universo, Fátima Bosh, luego de que la joven causara controversia por su efusiva celebración durante un desfile en Tabasco. Al respecto, Jones consideró que la representante debe asumir el nivel de responsabilidad que conlleva el título: “Que ella se dé cuenta que ya subió tres escalones y no es ser clasista. Estar representando a una imagen a nivel mundial… tienes que elevarte a eso también, a llegar a ese tipo de protocolos que, los queramos o no, existen”.
En este sentido, destacó que Miss Universo debe comportarse como una figura institucional, capaz de interactuar con líderes internacionales, presidentes y figuras diplomáticas, tal como ocurría tradicionalmente en el certamen.
Por otro lado, al ser cuestionada sobre los señalamientos que involucran a Bernardo Bosch, padre de Fátima, y a Raúl Rocha Cantú en presuntas prácticas de tráfico de influencias y fraude, Jones prefirió mantener distancia: “Eso no está probado, si hay alguna investigación que hacer, que se haga”.
Las declaraciones de Lupita Jones reabren el debate sobre el futuro de Miss Universo y refuerzan el llamado a una reestructuración profunda en su cúpula. Para la primera mexicana en portar la corona internacional, solo un cambio real en el liderazgo podría devolverle al certamen el prestigio y la credibilidad que alguna vez lo distinguieron.




