El detective Luke Bascombe jamás habría imaginado que un par de emojis fueran clave para entender el asesinato de su hija de 13 años, Katie, a manos de su compañero Jamie Miller. Al principio, lo que su hijo Adam, de 15 años, le explicó parecía una historia confusa, sin mucho sentido: un comentario en Instagram que a simple vista parecía inofensivo y hasta amigable, pero que en realidad ocultaba acoso escolar y vínculos con el oscuro movimiento de los “incels” (célibes involuntarios).
Adam le había explicado que el emoji de una pastilla, aparentemente una referencia inocente a un medicamento, en realidad tenía un contexto más oscuro dentro del mundo de los adolescentes. “Katie está diciéndole que es un incel, papá”, explicó Adam. “Se refiere a que siempre lo será. Eso significa ser un incel: que vas a ser virgen por siempre, básicamente”, detalló, dejándolo atónito.
El padre, aún incrédulo, no lograba comprender el mundo de los adolescentes y las complejas señales que utilizaban en sus conversaciones cotidianas. “Mi cerebro no puede con todo esto. No sé de qué estás hablando. Explícamelo”, insistió Luke.
La empresa de control parental Bark ha documentado cómo ciertos emojis, como el de la pastilla, se usan en la jerga de los jóvenes para referirse a drogas o, en el caso de la serie de Netflix Adolescencia, a temas mucho más sombríos, como los incels, que suelen ver la virginidad como una carga o una condena.
Pero este no fue el único concepto que Luke descubrió que desconocía. En una conversación posterior, Adam le preguntó sobre el uso de emojis entre él y su madre. “¿Envías emojis de corazones a mamá?”, le preguntó Adam. “Cuando no sé qué contestarle, sí”, respondió Luke. “¿Y de qué color?”, insistió el joven. “Rojo”, respondió su padre. “Significa amor”, le explicó Adam. Luego vino una lista sorprendente: un corazón morado significaba “cachondo”; uno amarillo, “me interesas”; uno rosa, “te intereso, pero no para sexo”; y uno naranja, “todo va a estar bien”. Para Adam, todo esto tenía una lógica clara, pero para Luke, era un mundo completamente nuevo.
Emojis: Entre Claridad y Ambigüedad
Los emojis, nacidos en 1999 en Japón, son ahora un lenguaje universal que ha evolucionado para ser parte fundamental de la comunicación digital. Según un estudio publicado por la revista Psicología Actual, su uso puede hacer que una conversación, que de otra forma podría sentirse impersonal, adquiera una dimensión más emocional y precisa. Sin embargo, esto solo ocurre cuando ambas partes están “en la misma línea” en cuanto al contexto y significado de los símbolos. De no ser así, los emojis pueden dar pie a malentendidos, como quedó claro en el caso de Luke y su hijo, donde el significado de un simple emoji de corazón o de una pastilla pudo llevar a interpretaciones completamente diferentes.
Este fenómeno muestra cómo, aunque los emojis se perciben como un medio sencillo para expresarse, en el mundo digital actual se han convertido en símbolos cargados de significados complejos y, a veces, peligrosos. El caso de Katie y Jamie demuestra hasta qué punto la comunicación a través de estos pequeños símbolos puede jugar un papel crucial en situaciones tan graves como el acoso escolar, el cual, muchas veces, se disfraza detrás de la ambigüedad de un emoji.