Cancún — La dinámica de la ciudad de Cancún y de su zona turística comenzó a normalizarse durante el día de ayer, luego de una semana de incertidumbre ante las afectaciones que, se temía, provocaría el golpe del huracán Beryl, el cual entró a costas de Quintana Roo como categoría 1, en Tulum, la madrugada del viernes, dejando saldo blanco en el estado.
En la zona de playas, como Playa Delfines, la gente se concentró para pasear y tomar fotos del mar, cuyas olas golpeaban todavía violentamente los arenales. El ingreso al mar permaneció cerrado.
También, turistas se divertían en la terraza del Coco Bongo, primer establecimiento que abrió sus puertas en la zona de bares, sin registrar pérdidas materiales.
En algunos hoteles, restaurantes, bares y comercios se observó a trabajadores retirando las tablas con que cubrieron sus fachadas, ventanales y puertas.
El servicio del transporte urbano se reanudó al mediodía del viernes. Los bancos todavía no abren al público, las tiendas de conveniencia y algunos comercios registran ya actividad. Las gasolinerías se mantienen abiertas.
La lluvia se hizo presente de forma intermitente en toda la zona turística, con rachas de viento que desestabilizaban por su fuerza, pero hasta el momento los mayores reportes fueron por caída de árboles o de algunos postes, pero principalmente por cortes de luz en distintas zonas de la ciudad.
El Universal Online
A.V.


