Un niño muere esperando tratamiento: las brutales consecuencias del veto migratorio de Trump

Su padre, desesperado, ya no sabe qué hacer para tratar a su otro hijo.

Abdul Ghani Abdul Jawad es sirio y vivía en Turquía con sus dos hijos, que tenían una enfermedad genética rara tratable con un transplante de médula. Tenían permiso para viajar a Nueva York con su familia para que los pequeños recibiesen el tratamiento que necesitaban. Pero sus planes dieron un revés cuando Trump firmó la primera orden en la que bloqueaba la migración de algunos países de mayoría musulmana. Abdul y sus hijos se quedaron a las puertas de Estados Unidos.

“He estado aquí seis años yendo de hospital en hospital. Mi situación es urgente y la situación de mis hijos es muy muy difícil”, señala el padre en una grabación de Al Jazeera. La enfermedad que tienen los niños causa que el sistema inmune no funcione. Podrían estar en Estados Unidos desde el 1 de febrero, aprovechando que la salud de los niños aún les permitía viajar; pero Donald Trump prohibió, con una orden ejecutiva, la entrada a refugiados sirios.

Su viaje se canceló y Yahya, de seis años, acabó ingresado en la UCI. “Se puso peor tras escuchar que no podía viajar”, explicaba su padre. “¿Dónde está el terrorismo en ellos?”, se preguntaba desesperado. Su hijo Yahya murió diciéndole adiós con la mano. En Turquía. Sin tratamiento. Mientras tanto, Donald Trump sigue tratando de parar la llegada de refugiados y musulmanes a toda costa.