Todo lo que necesitas saber sobre el sexo tántrico

La sexualidad alcanza todo su potencial con el Tantra. O al menos eso sostienen los que dominan estas esotéricas técnias orientales. De origen hindú, el Tantra es un culto a la feminidad. “Es la capacidad de desarrollar la parte masculina de las mujeres y la femenina de los hombres para lograr el entendimiento mutuo. Aunque las mujeres juegan con ventaja, porque son tántricas por naturaleza”, explica el gerente de la Escuela Tántrica El placer de sentir, Diego Jiménez.

Pero comenzar una experiencia tántrica va mucho más allá de las técnicas sexuales. Su origen está en las espirituales, mucho más difíciles de dominar. Sobre esto, Jiménez explica que el gran problema por el que muchas parejas acuden a su escuela es la falta de empatía, producida muchas veces por no escuchar a la otra persona, teniendo como consecuencia relaciones sexuales insatisfechas. “Aunque en los medios hayan desaparecido muchos tabúes que giraban en torno a la sexualidad, lo cierto es que en la intimidad siguen existiendo multitud de prejuicios y falsas expectativas sobre lo que es, y no es, un acto sexual. Por eso muchas personas no alcanzan una satisfacción plena en sus relaciones”, asegura el experto.

“El hombre debe aceptar que ya no tiene el monopolio del rol dominante. Cuando las mujeres descubren que sexualmente son mucho más poderosas que los hombres, empiezan a tomar las riendas de sus relaciones y eso puede asustar a su pareja”, explica Jiménez. En estos casos, lo importante es generar un equilibrio en el que, a través del interés por los deseos y necesidades del otro, se consigan satisfacer ambas partes sin que ninguno se sienta presionado. “A veces solo es un problema de educación, ya que tradicionalmente se ha pensado que el hombre es el encargado de proporcionar placer a la mujer, cuando en realidad es algo mutuo”, aclara el experto.

De la misma manera, el Tantra es una actitud individual. Y aunque pueda ser una pareja la que acude a los talleres, el aprendizaje se produce en cada persona por separado. “Lo primero que advierto cuando viene una pareja a dominar el Tantra es que la experiencia es totalmente individual, aunque lo que aprenden lo lleven consigo y lo transmitan después a su pareja”, expresa Jiménez. Los talleres de El placer de sentir pueden ser individuales o colectivos. Mientras que en los primeros la pareja trata de averiguar cuál es el factor que bloquea su sexualidad, en los talleres en grupo cada miembro de la pareja intenta conocerse a sí mismo a través de experiencias vivenciales que, sin que exista actividad sexual explícita, movilizan esta energía y llaman al erotismo. “Lo que tratamos de enseñar en estos talleres es que con muy poco se puede llegar a sentir mucho. Si reducimos la sexualidad a lo genital estamos perdiendo gran parte de ella, y no seremos capaces de disfrutarla plenamente”, asegura Jiménez.

Las cuatro llaves imprescindibles para vivir una experiencia tántrica

  1. Disfrutar del sexo con los cinco sentidos. “La primera, y más importante, es estar concentrado únicamente en ese momento”, afirma Jiménez. Vivir el presente es esencial para poder satisfacer al otro, y a uno mismo.
  2. Compartir los deseos. Es decir, expresar física o verbalmente lo que nos gustaría hacer o lo que nos está gustando. “El resultado siempre va a ser positivo, ya que el deseo y placer, cuando se expresan, se retroalimentan y crecen”, dice Jiménez. Y a la vez, añade, dar a conocer a la otra persona tu sentimiento de placer produce un efecto afrodisíaco.
  3. Quererse a uno mismo. Para disfrutar de los demás hay que hacerlo, primero, de uno mismo. Por eso, Jiménez advierte que el autoestima es básico para poder vivir una sexualidad sana.
  4. Movimiento armónico y fluido. Más que utilizar unas técnicas concretas, lo esencial del Tantra es mantener durante el acto sexual una actitud receptiva y de escucha. “Hay que conseguir guardar el equilibrio entre lo que das y lo que recibes. Por ejemplo, si las dos personas quieren una aventura apasionada en la cocina, es Tantra. Pero si uno de los dos estaba buscando un momento más relajado, o no se siente cómodo en ese lugar, la comunicación no ha funcionado, y eso no es Tantra”, explica.