Lugareños se organizan sin apoyo del gobierno tras sismo

Lugareños se organizan sin apoyo del gobierno tras sismo

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Foto: Letra Roja

Un grupo de personas tomaron hace años el Palacio Municipal de San Dionisio del Mar por un problema eólico y ahora lo utilizan como albergue

Oaxaca.- El sismo que azotó al estado de Oaxaca causó estragos en diferentes localidades del Istmo. Uno de los municipios afectados fue San Dionisio del Mar, en donde las casas sufrieron daños irreparables.

Ante el desastre natural, algunos habitantes que tomaron el antiguo Palacio Municipal hace algunos años en su lucha por impedir que una empresa eólica llegue al municipio lo utilizan como albergue. Ahí la gente va a refugiarse para dormir por las noches y a comer.

Fidelia Sosa, encargada de la cocina en el sitio tomado y ahora albergue, aseguró que vivió momentos muy feos durante la noche del terremoto.

“La gente tiene mucho miedo porque todavía sigue temblando, mi casa está en pie pero las paredes ya se quebraron, por eso nos venimos al albergue. Aquí no faltan alimentos, entre todos nos ayudamos.”

Los lugareños afirman que las autoridades perdieron el control del municipio desde hace mucho tiempo y otros tantos agradecen que el sismo no haya discriminado entre pobres y ricos, pueblo y gobierno, pues los mismos habitantes han organizado sus colectas y han sobrevivido al desastre sin la ayuda de ellos.

“La asamblea de pueblos es la que organiza el albergue. Aquí hay un comité de ancianos y ellos son los que intervienen en cada decisión. El pueblo tomó el Palacio Municipal desde que el gobierno quiso hacer negocios en las tierras con los eólicos. Esto lleva desde hace dos o tres años”, señala.

Muchas de las tierras que hay entre Unión Hidalgo y San Dionisio del Mar se enfrentan a una situación política desastrosa por la renta de espacios para la industria eólica. Sin embargo, este apoderamiento no ha sido noticia en ningún lado. Mientras los habitantes de los pueblos luchan por su derecho a la tierra, entre corrupción y sismos, han aprendido a organizarse de tal manera de velar por los intereses de todos y no de unos cuantos.

“En este albergue se juntan por lo menos cien personas en la noche. Muchos van a sus casas pero se regresan”, comenta doña Fidelia sentada en el piso mientras fríe una buena ración de pescado para que la gente del lugar coma.

“A veces viene el ejército y nos dan despensas. También tienen un albergue instalado con cocina y nos dicen que vayamos allá a comer, pero cuando vamos los demás nos dicen ‘perros vienen a comerse nuestra comida, míralos a los perros’; pero cuando ellos vienen aquí nosotros sí los alimentamos y no les decimos nada. Nosotros estamos bien aquí, nos organizamos y también tenemos nuestra cocina”, asegura doña Fidelia.

Fuente: Letra Roja

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