Errores por los que no prosperan tus negocios, según el verdadero ‘Lobo de Wall Street’

Viral.- El personaje que interpretó Leonardo DiCaprio en El Lobo de Wall Street está basado en alguien real: Jordan Belfort. Luego de la película adquirió una enorme fama y ahora se dedica a dar charlas alrededor del mundo sobre el tema -claro- de negocios y cómo lograr que prosperen.

Belfort es un experto en cuestiones comerciales, aunque en “el lado oscuro”, pues todavía le debe 100 millones de dólares a las personas que defraudó… Pero bueno, ahora se dedica a dar buenos consejos a las personas, y por supuesto, cobra por ello. Las entradas para sus conferencias cuestan varios dólares, y si además quieres una foto, puedes pagar por un pase VIP, o invitarlo a cenar para charlar de negocios. ¡Sigue siendo un gran comerciante!

Jordan Belfort, el real Lobo de Wall Street

Durante sus charlas, ha explicado ocho puntos básicos en los que tal vez estés fallando y por ello no te ha ido tan bien con tu empresa, así que te vamos a ahorrar una buena cantidad de dólares y te las traemos hasta la comodidad de tus manos. Pon atención, ¡que esta es la palabra de un lobo!

1. No eres certero

Confusión en el camino

Un error básico, dice Jordan, es creer que las ventas solo son un asunto de ofrecer productos y servicios.

No importa lo que hagas, si eres maestro, abogado o padre. Las ventas tienen que ver con las emociones y cómo las transformas.

Para lograr vender lo que sea, primero tienes que estar convencido de que lo que ofreces es lo mejor, y así se lo transmitas al cliente, es decir, tienes que venderle pensamientos y emociones, no productos.

Si vendo un carro, tengo que estar jod*******e convencido de que es el mejor carro del mundo (…) Tienes que pasar de vender la m****a más grande del mundo a estar convencido de tener algo muy bueno.

Él mismo es la prueba, pues vendió títulos de la bolsa que no valían prácticamente nada, a miles de personas…

Si quieres acercarte a la gente tienes que hacerlo con un estado absoluto de convencimiento. Y puedes vender lo que sea, acciones, seguros, Bitcoins.

2. No entras en acción

Broma en salto

Por distintas razones, aunque tengas una idea maravillosa, no la llevas a cabo. Te asustan las circunstancias alrededor, el creer que no lo lograrás, y eso, dice El Lobo de Wall Street, es lo que hace la diferencia entre un hombre rico y tú: el rico llevó a la acción sus ideas. Tú no.

Si encuentras el dinero, no dejes pasar la oportunidad.

Durante sus conferencias, en este punto llama a los asistentes a ponerse de pie, y a gritar en coro ¡Soy una persona de acción!

Inténtalo en casa.

3. No tienes estrategia

Tirar el dinero a la basura

El no tener una estrategia es como tirar el dinero a la basura. Para ello, Jordan pide a los asistentes que cierren los ojos e imaginen un cheque por 500 mil dólares. Luego, les pide que piensen en lo que tendrían que hacer para que ese cheque fuera de ellos. Esto, dice, es la estrategia.

No se trata solamente de tomar acción. Sin estrategia, todo se va a la m****a.

Si no hay estrategia que venga respaldada por la acción y la certeza, explica, aunque el cliente sienta algo de interés no se concretará la venta. Para ello puedes buscar ayuda con expertos, amigos, en fin, en cualquier lugar, para definir cuál será tu ruta a seguir.

4. Autosabotaje

No puedo

Existen ideas y creencias que probablemente estén impidiendo que crezcas en tu negocio, dice El Lobo. Explica, está bien creer, “hasta puedes creer en el maldito Santa Claus”, mientras esto no influya de manera negativa en tu empresa.

Existen cinco frases que te van a frenar, así que si acostumbras decirlas, pon cuidado y cambia esto de inmediato:

  • Si me vuelvo rico seré codicioso
  • No soy un emprendedor material
  • Las ventas son el mal
  • Tengo que sacrificar todo por el trabajo duro
  • Todo me pasa a mí

Y remata:

Puedes culpar al gobierno, a la economía, a tu familia. Pero la historia que tienes sobre ti es lo que te detiene para conseguir lo que quieres.

5. Te falta visión

Hombre con lentes

Así como hay que planear la estrategia antes, también hay que mirar hacia adelante. A este respecto, Jordan señala que mientras estaba en prisión, durante 22 meses, en las noches pensaba en sus hijos y lo que vendría cuando saliera de la cárcel:

Tengo que salir de aquí para demostrarles a mis hijos que su padre no es un perdedor.

El secreto es tener el enfoque adecuado de qué es lo que quieres, y esto, aun en las peores circunstancias, te permite mantenerte con una actitud positiva y sin desviarte del camino.

6. No saber las reglas

Respetar las reglas

Los errores anteriores, explica Jordan, pertenecen al mundo interior, ya que, según sus creencias, todo se maneja en dualidades: bueno-malo; arriba-abajo; sí-no. De igual manera, si existen errores internos, existen otros que están afuera.

El mayor de todos es no conocer las reglas que se aplican a los negocios; los métodos y limitaciones que existen, y en esto es contundente:

Si no conoces las reglas de los negocios, no harás dinero.

7. No haces marketing

Escena de El Lobo de Wall Street

Si quieres vender, primero tienes que encontrar a la gente correcta para hacerlo, y justamente esa es la labor del marketing. Si recuerdas la película, Jordan le indicaba a sus empleados cuáles eran unos clientes potenciales.

Con certeza y acción, al final terminaban comprándoles, a pesar de que eran acciones de las que nunca habían oído hablar. Eso es estudio de mercado…

8. Trabajas para el dinero; pero él no para ti

Escena de El Lobo de Wall Street

Este Lobo asegura que si logras que el dinero trabaje para ti será muy fácil conseguir cada vez más, y subraya que en realidad el generar recursos es muy fácil, solo basta con enfocarte en los puntos anteriores para que operen a tu favor, y sobre todo en éste, para que no te consumas en una espiral que no te permita divertirte, ser libre y avanzar, por estar preocupado en ganar más y más.

Actualmente Jordan vive de las regalías de la película, de los libros que ha publicado y de las conferencias que realiza en distintas partes del mundo… Nada mal…