En México, cuatro millones de niños no van a la escuela

El Fondo las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó sobre los altos índices de abandono y deserción escolar en nuestro país.

De acuerdo con el estudio “Niños y niñas fuera de la escuela”, presentado ayer por esta organización, 4.1 millones de mexicanos de entre tres y 17 años de edad están fuera del sistema escolar.

El estudio del organismo internacional indica que de cada 100 niños que ingresan a la educación preescolar, 57 abandonan su educación antes de concluir el bachillerato.

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Representantes de Unicef explicaron que en el primer año de preescolar, 19 por ciento de los niños no asiste a la escuela; mientras 36 por ciento de jóvenes no cursa el tercer año de la educación media superior.

Sin embargo, el porcentaje de alumnos excluidos en primaria y secundaria es mucho menor, 6.2 por ciento y 6.3 por ciento, respectivamente.

Christian Skoog, representante de Unicef en México, alertó que más de medio millón de niños y jóvenes podrían no continuar con sus estudios.
“Adicionalmente más de 600 mil niños y niñas están en riesgo de salir del sistema educativo de manera prematura; son niños que ingresan tarde, que acumulan fracasos en sus resultados de aprendizaje, que no encuentran en la escuela experiencias que les permitan desarrollar al máximo sus capacidades, que viven en situaciones precarias o de discriminación o que no reciben respuestas a sus problemáticas particulares en la escuela”, señaló.

Según se detalla en el documento, son los niños indígenas y quienes viven en las comunidades con menores recursos los que son más vulnerables a no continuar sus estudios y, por lo tanto, “a perder otros derechos”.

Explica que “el análisis de las barreras económicas del lado de la demanda indica que las familias pobres dedican un mayor porcentaje de sus ingresos a la educación. Esta situación se agrava más en las familias jornaleras migrantes. En comunidades rurales, los costos de traslado, vestimenta, útiles escolares, alimentación, entre otros, rebasan la capacidad económica de los padres para proveerlos. Dadas las limitaciones económicas, el trabajo infantil y adolescente representa una forma de mejorar los ingresos familiares”.

Otro de los problemas de los que se alerta es que la administración escolar establece requerimientos que limitan el acceso a la escuela en ciertos grupos de población, “por ejemplo: el acta de nacimiento, el pago de inscripción, las cuotas escolares, los uniformes, las ceremonias y celebraciones, el material escolar, entre otros. Lo anterior eleva el costo de la educación”.

Pero hay factores que inciden en la baja matrícula, no sólo la pobre-za, como es el que muchas familias consideran que los niños son muy pequeños para ir a la escuela, pues 11 por ciento de quienes no asisten provienen de los quintiles de ingreso más elevados.

Carmen López, directora de Educación para Unicef México, señaló en entrevista que “el riesgo de que estos niños no estén en clases es que pueden ver inhabilitados otros derechos. Lo que el estudio nos permite identificar es que grupos específicos tienen problemas puntuales”.

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