Asesinan a jovencita; la entierran en patio

Asesinan a jovencita; la entierran en patio

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Tania Karina asistió a fiesta en una vivienda de la que nunca salió

Ramos Arizpe, Coah.- Un suceso sin precedentes conmocionó a decenas de vecinos de la colonia Manantiales del Valle, luego de que la tarde de ayer el cuerpo de una menor de 16 años, que llevaba 15 días de haber desaparecido, fuera encontrado enterrado bajo una losa de concreto en el patio de una vivienda, lo que además provocó la fuerte movilización de las autoridades.

Los hechos se registraron cerca de las 14:00 horas, cuando según los residentes de aquel sector, Hugo César Ledezma Dávila, de 27 años, acudió ante el Ministerio Público para revelar que en lo profundo del patio de su domicilio yacía el cadáver de una jovencita, a quien supuestamente él habría enterrado al descubrirlo.

Por lo anterior, personal de la Unidad de Homicidios de la PGJE arribó hasta el 1503 de la calle Lago Constanza, dirigiéndose hasta el patio trasero, donde al excavar realizaron el hallazgo de los restos de Tania Karina Rentería Rodríguez, el cual se encontraba en avanzado estado de descomposición.

Ledezma Dávila fue detenido mientras se deslindaban responsabilidades y los agentes acordonaron la zona para realizar los peritajes con total hermetismo y posteriormente ordenaron el levantamiento del cuerpo y lo trasladaron hasta el Semefo, para que se le practicara la necropsia de ley y así conocer las causas exactas de su deceso.

Localizan a menor asesinada; la enterraron en un domicilio

Tras darse a conocer la noticia del lamentable hallazgo del cuerpo de la joven Tania, enterrado en un domicilio de Ramos Arizpe y quien estaba reportada como desaparecida hacía 15 días, colonos del sector se concentraron en el lugar para observar el actuar de las autoridades.

Aseguraron que fue desde el pasado 2 de junio que Tania Karina, quien residía en la colonia Quinta Manantiales, salió con algunos amigos a una fiesta y que a su término arribaron hasta el domicilio de Hugo César para seguir con su festejo. Después de aquel día nada se supo de su paradero.

Presuntamente fue tras despertar al día siguiente que Ledezma Dávila descubrió a la menor ya sin vida dentro de su vivienda, por lo que desesperado decidió enterrar su cadáver en un pozo que él mismo cavó, para después pagarle a un albañil para que encementara dicha área y así borrar toda huella del homicidio.

El asustado y arrepentido hombre señaló como presuntos responsables a cinco de los asistentes del convivio, de quienes se desconocen sus generales, pues aparentemente en una discusión con Tania Karina uno de ellos la empujó contra la pared, causándole la muerte, versión que no ha sido confirmada por las autoridades, quienes continúan con las investigaciones para resolver el caso.

Entre las decenas de vecinos que, a pesar del calcinante sol de las 2 de la tarde, rodearon en su totalidad la cinta de seguridad que restringía el paso, el desgarrador llanto de una madre hacía eco entre el inquietante silencio con el que actuaba una impresionante cantidad de agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

‘¡Maldito seas!’

“Qué le hicieron? ¡Maldito, mil veces maldito! Y anda como si no hubiera hecho nada malo, ¡que no lo suelten, que lo refundan! Sólo le pido a Dios que me la reciba en su reino. Ábrele tu puerta y acepta a mi niña, Diosito de mi vida”, fueron las palabras que con voz entrecortada la mujer expulsaba.

Mientras emitía sus lamentos, la mirada de la mujer no se despegaba del domicilio de la calle Lago Constanza 1503, donde varios peritos y representantes del Ministerio Público ingresaban sigilosamente para ser testigos de un aterrador hallazgo.

Luego de recorrer cada rincón de la casa, los uniformados se dirigieron al patio trasero donde, con un pico y una pala, removieron una parte del duro suelo para después excavar entre la tierra hasta llegar a lo que temían encontrar, un cadáver.

Exhumación

Tras ser sacado de entre la tierra, el cuerpo frío, descompuesto y apenas reconocible de una adolescente fue depositado en el piso y los representantes de la ley de inmediato esposaron al hombre que fue señalado por la madre como presunto responsable.

Hugo César Ledezma Dávila, de 27 años, fue el nombre que con dureza emitían los enfurecidos labios de algunos colonos, quienes indignados apuntaron que fue él mismo quien se entregó a las autoridades al verse rebasado por la culpa al saber lo que los cimientos de su hogar guardaban desde dos semanas atrás.

Bajando la voz para no ser escuchadas, dos amas de casa relataron que habían visto a la jovencita con varias amistades arribar a la casa del hombre en días pasados.

Según señalaron las mujeres, Ledezma Dávila habría confesado su crimen.

Termina búsqueda

El transcurso de los días cada vez parecía más eterno para la madre de Tania Karina, quien a diario salía a buscarla por las calles con la esperanza de regresarla a su hogar, donde con ilusión su familia entera esperaba su regreso.

Al borde de la desesperación y remordimiento, junto con el pútrido olor que poco a poco se adueñaba de cada rincón de su morada, Ledezma Dávila no pudo más y pensando en las consecuencias decidió liberarse de su tortura y habló, por lo que a pesar de las esposas que rodeaban sus manos y de los barrotes que lo enjaulaban, la satisfacción de hablar lo liberó.

Así, al cumplirse dos semanas, cuando los días del calendario parecían no cambiar y la angustia de la aferrada madre terminó, pero su pena y sufrimiento apenas comenzaban.

Al enterarse del hallazgo del cuerpo de su hija se desplomó en una silla, desde donde sin poder moverse recibía consuelo de sus allegados.

Visualizaba impotente la casa donde las autoridades le dijeron que su hija Tania Karina estuvo con vida por última vez.

‘¡No la maté, sólo la enterré!’ 

Ese día despertó aún con los estragos de la fiesta que tuvo la noche anterior. Sus amigos ya no estaban, la música ya no sonaba, todo era silencio. Fue cuando Hugo salió del cuarto que vio el cuerpo de Tania, la habían asesinado y él no sabía quién, al menos eso dijo a las autoridades cuando confesó que cegado por el miedo tomó el cuerpo de Tania y lo llevó al patio trasero, donde cavó un hoyo para enterrarla. Al terminar de ocultar las evidencias trató de seguir con su vida normal.

Fue hasta la tarde del viernes que los padres de Tania se contactaron con la mamá de Hugo, y le pidieron que abrieran la propiedad marcada con el 1503 de la calle Lago Constanza en Manantiales del Valle, en Ramos Arizpe.

Al enterarse Hugo César de la visita de los padres de Tania, no pudo más con el remordimiento, el sábado por la mañana hizo una llamada a su madre y le confesó la verdad. “¡Mamá, yo no la maté, sólo la enterré!”, le aseguró. (Luis Durón)

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